El marqués Francis de Qent se daba cuenta de lo despistado y egoísta que había sido, él presumía que Diana estaba agusto con el hecho de ser su mujer, Francis consideraba que su forma de mostrarle amor a Diana era suficiente. Que él era bueno y cariñoso con ella y siempre estaba pendiente de sus necesidades y con eso ella comprendía importante que Diana era para él. Pero ni aún teniendo frente a sus narices el ejemplo del Conde Leonard su suegro y su forma de manifestarle a la señora Adali su amor y devoción por ella, Francis pudo ver lo que estaba haciendo mal con Diana. El marqués solo pensaba en llevarse a su mujer de nuevo al castillo y volver a dormir a su lado y a sus paseos por el jardín con su mujer. Pensaba que sus hijos la necesitaban y que debían volver cuanto abres con ell

