De pronto me encontré tomando entre mis brazos a un pequeño cuerpecito con un olor dulce y fresco, que me abrazó y me besó sin motivo alguno y no pude rechazar, mi corazón no supo hacerlo; aquí estoy por primera vez sintiendo bien el contacto de alguien, es una nena tan hermosa y simpática, aún con todo eso no tiene ni un pequeño parecido a su padre, ella es rubia y de ojitos color olivo, de cabello lacio y mejillas rosaditas; él, es otro tipo de belleza, piel blanca pero cabello oscuro, su rostro perfectamente perfilado, ojos cafés y una boca que debe ser pecado y lo que sabe hacer con ella uffffff, mejor ni pensarlo. —Eres tan bonita como las princesas que hay en los cuentos que me leen papá y Susan —y lo dice mientras acaricia suavemente mi cabello y mi rostro, y por increíble que par

