Me encanta cuando me da órdenes de esa forma, me derrito, me enloquece y se enciende todo dentro de mi. Voy a sus piernas y me siento tímidamente de lado, noto que saca algo de su bolso, una caja alargada de color rojo, la pone ante mi y la abre, es una pulsera de brillantes y esmeraldas preciosa, tiene un corte delgado y discreto pero su belleza es indiscutible —Está preciosa, ¿me la pones? —Claro, pero siéntate bien, date vuelta de frente cariño, así no podría me queda una posición incómoda y no quiero causarle daño, ni a ti —me dice acariciando suavemente mi mejilla, y yo como la débil que soy me dejo hacer, como un cachorro a quien su amo le regala una caricia y se coloca para que le hagan mas, así estaba yo y cerré mis ojos para sentir su contacto, me besó con ternura los labios y e

