Los cuentos de princesas relatan historias de madrastras malvadas dispuestas a todo por ser las todopoderosas del reino, y siempre temí a que la mujer que amara no aceptara a mi hija o viceversa, es la razón por la que nunca tuve algo serio con nadie, mi hija nunca conoció a ninguna de las mujeres con quienes me acosté porque no quería que se encariñara y no funcionara, siempre cubrían mis necesidades sexuales y no les permitía ser parte de mi vida, jamás traje a nadie a mi hogar, este sitio era sagrado para mi por el hecho de que mi hija vive aquí; Sam no solo vino, hicimos el amor, le contó cuentos a mi hija, cocinamos juntos y ahora está en mi cama saltando de la mano con mi tesoro mas grande. —Paren ya traviesas, se pueden caer. —Cierto —responde— basta, Madi. —Me encantas Sam, me

