Mis días comenzaban ahora mas temprano, antes de las 6 de la mañana ya estaba en el cuarto de baño, esta bebé estaba creciendo demasiado y mis idas al sanitario eran mas frecuentes. —¿Todo bien cielo? —me preguntó cuando regresé a la cama y me quedé sentada en el borde un momento. —Sí, solo necesitaba orinar… otra vez. Se levantó y vino hasta mi, me tomó la mano y acarició con suavidad mi rostro. —Estás agitada, ¿qué pasa? —Me falta un poco el aire, pero estoy bien. —¡¿Qué?! Llamaré a la doctora ya mismo. —No es necesario, estoy bien. Cuando terminé de hablar ya iba el segundo timbrazo y enseguida atendió el teléfono. —Ahí estaremos, gracias… nos recibirá ahora en el hospital. —¿Ahora? —dije casi gritando, la exageración era lo suyo definitivamente. —Sí, ahora —lo vi vestirse a

