Y en verdad lo disfruto, lo disfruto como creí que nunca podría hacerlo; sentirlo entrar y salir de mi es algo que me pone al límite, que me tenga aquí viendo como el color en mis mejillas se concentra y la fuerza en mis piernas se acaba, estoy a punto de salir volando nuevamente por ese precipicio en eso llamado orgasmo y sus palabras en mi oído me estimulan aún mas, siento que abandona mis pezones y ahora lleva sus dedos a mi clítoris ¡oh por Dios! No aguantaré 2 minutos mas así, mis gemidos son tan fuertes como la sensación misma de placer, y de repente todo se libera en mi y se contraen mis músculos internos, las piernas y hasta la punta de mis pies pero Bruno no deja de tocarme y sin terminar por completo un orgasmo viene el otro, lo siente, se ha dado cuenta. —Eso es cariño, eso es…

