Capítulo 17

1298 Palabras
—Tío, yo… estoy aquí porque esta mujer me golpeó. ¿Qué te trae por aquí? —explicó Sophie con ansiedad. Damian respondió con frialdad: —Ni siquiera estás casada con James todavía. Es demasiado pronto para que me llames tío. —Yo… —Sophie apretó los puños, sintiendo ira y humillación en su interior. Sin embargo, no se atrevió a responderle. Gill intentó suavizar la situación. —Tiene razón. Esta chica aún es inmadura. Le daré una lección cuando regresemos a casa. No avergonzará a la familia Blackwood después de casarse con James. —¡Humph! —Damian lo miró con frialdad—. Intentó golpear a su superior y provocar una pelea por un simple objeto antes siquiera de casarse con un m*****o de la familia. Creo que su querida hija debería empezar a aprender las normas básicas. —¿Qué? ¿Desde cuándo intentaste golpear a tu superior, Sophie? —Gill miró a su hija con sospecha. Aunque Sophie era caprichosa y arrogante, sabía bien qué límites no debía cruzar. Ella también estaba confundida. —Creo que hay un malentendido, tío. Nunca intenté golpear a mis mayores, mucho menos iniciar una pelea por un objeto. Damian caminó hasta Ariana y rodeó su hombro con el brazo. —Ella es mi esposa. Tras decir eso, salió de la comisaría con Ariana antes de que Gill y Sophie pudieran reaccionar. Sophie murmuró, en estado de shock: —P… papá… ¿el tío acaba de decir que esa mujer es su esposa? —Yo… creo que sí… —respondió Gill, con el rostro tenso, como si estuviera a punto de desmoronarse. Sabía que su familia iba en declive. Había puesto todas sus esperanzas en que su hija se casara con alguien de la familia Blackwood para recuperar su posición. Pero ahora que Sophie había entrado en conflicto con la esposa de Damian, ese matrimonio corría un gran riesgo. De repente, algo se le ocurrió a Sophie. —No te preocupes, papá. No olvides que a él nunca le ha gustado su esposa. Ni siquiera asistió a la boda. Solo tiene ojos para Victoria Laurent. Seguramente todo lo que dijo fue para mantener su imagen frente a los demás. Cuanto más lo pensaba, más convencida estaba de su propia deducción. Damian debía estar protegiendo su reputación, no a Ariana. —Tienes razón —asintió Gill—. Sophie, asegúrate de arreglarte bien antes de ir a la casa esta noche. Haz todo lo posible por agradar a los abuelos de James y a tus futuros suegros. Si les gustas, podrás casarte con alguien de la familia Blackwood. Después de eso, no tendrás por qué temerle a esa mujer. —Está bien, lo entiendo, papá. ______ Después de cerrar las puertas del coche, Damian miró a Ariana con gran interés. —Con razón no quisiste mi dinero. Nuestra señora Valmont vale cientos de miles de millones. De camino a la comisaría, le había pedido a su asistente que investigara lo ocurrido ese día. Al principio, su intención era darle una lección a la familia Austin. No esperaba que su esposa terminara adquiriendo una boutique de renombre mundial. Al rastrear las transacciones, descubrió que Ariana tenía numerosas propiedades a su nombre. Ariana se recostó en su asiento. Abrió la botella que tenía en la mano y bebió un sorbo antes de asentir con tranquilidad. —Así es. No había querido revelar su identidad, pero tampoco tenía intención de ocultárselo a Damian. Después de todo, seguía siendo su esposo. Ese hombre había sido elegido por su abuela. Aunque no lo amara, sentía que debía ser honesta con él. Su decisión de comprar la boutique equivalía prácticamente a revelarle todos los activos que poseía. Y, considerando el poder de Damian, descubrir la verdad nunca habría sido difícil para él. Damian la miró fijamente a los ojos brillantes. No sabía si sentirse sorprendido o satisfecho de que su esposa hubiera guardado un secreto tan grande. —Si eres tan rica, ¿por qué te casaste conmigo? Tal vez era porque, desde niño, todas las personas que había conocido se le acercaban por su dinero. Aunque Ariana era diferente a las demás mujeres, siempre había creído que su objetivo al casarse con él era el poder y la riqueza. Nunca se le pasó por la mente que pudiera haberse casado con él porque le agradaba. Después de todo, ni siquiera se conocían antes. —Ya te lo dije. Fue por el último deseo de mi abuela… y porque eres un buen hombre. Ariana no era muy mayor, pero tenía una mentalidad sorprendentemente madura. Sabía que tarde o temprano tendría que casarse. Y, en lugar de elegir a alguien interesado en su dinero o su apariencia, ¿por qué no hacerlo con alguien que estuviera a su nivel en todos los aspectos? Damian Blackwood cumplía con todos los requisitos. Damian sintió de pronto una punzada en el pecho. ¿Qué había vivido esa chica de apenas veintidós años para ser tan racional? Tan racional… que no había involucrado ningún sentimiento en su matrimonio. Aunque existía un conflicto entre Ariana y Sophie Austin, aun así se vio obligada a asistir a la cena familiar de los Blackwood. Se puso un vestido beige y recogió su largo cabello en un moño. Sin maquillaje, su piel lucía clara y luminosa; con solo un toque de labial, su belleza resultaba indescriptible. La antigua mansión de la familia Blackwood se encontraba a mitad de una montaña, en las afueras, sobre un terreno extenso. No era una casa moderna, sino una construcción antigua con gran valor arquitectónico. Después de bajar del coche, Damian tomó la mano de Ariana por iniciativa propia. —¿Qué estás haciendo? Ariana intentó soltarse. No estaba acostumbrada al contacto físico con los hombres, y menos en público. —¿Prefieres que vuelvan a burlarse de ti? ¿Que tu propio esposo ni siquiera te espere? Damian sabía perfectamente que las mujeres de su familia no se contendrían. Si notaban distancia entre ellos al entrar, sin duda volverían a humillarla. —Bah… ni siquiera apareciste el día de nuestra boda. ¿No crees que es un poco tarde para fingir ahora? Ya soy el hazmerreír, ¿por qué debería preocuparme por unas burlas más? A pesar de sus palabras, terminó pasando el brazo por el de él. No le preocupaban los ataques verbales de esas mujeres… pero realmente le daban ganas de abofetarlas. Como era de esperar, cuando los vieron entrar juntos en la casa, los Blackwood se sorprendieron. Incluso el mayordomo tartamudeó: —S-señor Blackwood… han llegado el señor Damian y la señora Valmont. El señor Blackwood los observó detenidamente antes de reaccionar. —Bien, ¿ya están todos? Ya que han llegado, tomen asiento. Aun así, Ariana saludó con cortesía al señor y a la señora Blackwood antes de sentarse. La señora Blackwood carraspeó y comentó con tono enigmático: —Quién lo diría… lograste encontrar a la pareja adecuada para Damian. No solo es amable, considerada y generosa, sino que incluso puede soportar que su esposo persiga a otra mujer en su noche de bodas. Mira qué cerca está de él… Nuestra familia realmente ha sido bendecida. Todos los presentes pudieron percibir el desprecio y el sarcasmo en sus palabras. Ariana había sido expuesta frente a todos. Antes de morir, su abuela le había dicho que, si se casaba con un m*****o de la familia Blackwood, debía tolerar a la anciana en la medida de lo posible. La señora Blackwood había sufrido mucho a lo largo de su vida. Ariana no dijo nada. Solo sonrió con elegancia, aunque, en silencio, pellizcó con fuerza el brazo de Damian. Después de todo, aquellas eran las consecuencias de sus actos. Él no podía esperar quedarse sentado sin hacer nada.
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