Punto de vista Alois Parecía un sueño hecho realidad, y así era. Nos alistamos lo mejor posible por la mañana y preparé todo lo que pude para llevarme. Entre la mochila con los expedientes y otra bolsa con ropa, parecía que me iba a ir de viaje. Antes de hacer nada, bajamos a desayunar bastante temprano. Había muy poca gente, y la que había miraba a todas partes y hablaban de cosas prohibidas. Sabía cómo detectar eso porque yo también hablaba de esas cosas de esa manera. Cogimos nuestro desayuno copioso, al menos el mío lo era, y nos sentamos para comer lo más rápido posible. -Les he dicho que sobre las diez empiece el tiroteo –me susurró Sinai. -Entonces tengo que llamar a Carmen y decirle que hoy me encuentro muy mal y no podré llegar –saqué mi móvil y busqué su número. -Pero no no

