Punto de vista Alois Subí a la habitación después de la comida para descansar. Estos dos días lo que más quería hacer era dormir, prácticamente. Aproveché toda la tarde para dormir, que eran más o menos unas tres o cuatro horas hasta que Sinai se hiciese ver. Dormí tanto que me despertaron los ruidos de sus nudillos llamando a la puerta y dándome perdidas en el móvil. Me levanté muy rápido, aunque un poco desorientada por seguir medio dormida. Le abrí la puerta y este me miró con la cara totalmente descompuesta por cómo lucían mis pintas. - ¿Te acabas de despertar? –se empezó a reír. -Sí, ¿tanto se nota? –me froté un ojo-. No pensé en que dormiría tanto, pero vaya –sonreí y lo dejé pasar. -Bueno, no te preocupes que hoy nos dormiremos bien temprano para que tengas muchas fuerzas.

