otra historia magica 3

4251 Palabras
-No te preocupes, volvamos a casa. -Como quieras. Nos besamos y luego subimos al auto para ir a mi casa. No quería dejarme sola después por miedo a que me suicidara por la tristeza que sentía. -Puedes irte a tu casa si quieres. -No te dejare sola, ¿vemos una película?-pregunto buscando algún programa interesante para ver en la televisión. -No estoy de humor. -Sera peor si no haces algo para animarte. -Perdona Diego, pero creo que prefiero quedarme sola por un rato. -Pero… -No te preocupes estaré bien. -¿Lo prometes? -Lo prometo-lo bese para que dejara de preocuparse. -Está bien, nos vemos-me volvió a besar y luego se fue. Subí a mi cuarto y guarde todas las cosas que me recordaban a mis abuelos en un cajón. Metí la caja en el armario y luego me tire llorando en la cama. Seguí llorando hasta que se hizo de noche, el viento hizo que mis ventanas se abrieran y me levante de la cama para cerrarlas. Note una sombra escabulléndose entre las plantas y me apresuré en llamar a la policía. Como era de esperar los oficiales llegaron una hora después después de haber llamado y se pudieron a vigilar la casa y los alrededores. -No encontramos a nadie señorita. -¿Esta seguro?, ¿revisaron bien? -Si señorita, no hay nadie en la casa ni en el jardín. -Bueno, gracias por venir. -Cualquier cosa, estamos a las órdenes. Con la llegada tardía, era lógico que el ladrón lograra escapar. Pero me tranquilizo saber que quien sea que estuviera en mi jardín ya no estaba. Durante toda la noche no logre conciliar el sueño, ese aterrador silbido había vuelto para atormentarme. Desde ese momento, los silbidos se escuchaban cada vez más cerca. Volví a llamar al cura para que volviera a bendecir mi casa, los silbidos pararon un tiempo, pero luego volvieron a escucharse. Capítulo 6 Era viernes por la noche, Diego y yo nos encontrábamos sentados en el sofá viendo una película de comedia. Los silbidos volvieron a escucharse, pero no les di importancia hasta que unos platos de la cocina cayeron al suelo.  -¿Qué fue eso? -Debió ser el gato. -¿Tienes un gato? -Sí. -¿Puedo verlo? -No. No quería que entrara en la cocina y se encontrara con el duende. Se cayeron más platos y él se quiso levantar del sofá, pero lo detuve del brazo. -¿Qué ocurre? -¿A dónde vas? -Volvieron a romperse platos. -No, no, no vayas a la cocina. -¿Por qué no? -Mi gato es un poco agresivo y no le gusta las visitas. Una sombra salió de la cocina y cruzo la sala velozmente. -¿Qué fue eso? -¿Qué fue qué? -¿Hay alguien más aquí? -No, solo nosotros y un gato muy molesto. -Actúas raro. -Claro que no, ya sabes como soy-reí intentando ocultar mi nerviosismo.  -Voy al baño-volvió a levantarse, pero lo agarre del brazo para que se sentara de nuevo. -No vayas. -Ahora, ¿Por qué no? -Porque el baño esta un asco. -¿Lo dices enserio?, eres una fanática del orden y la pulcritud. -Bueno, eh estado ocupada y no me dio tiempo de limpiar. -Cálmate, ¿Por qué estás tan nerviosa? -No estoy nerviosa, ¿Por qué me haces tantas preguntas? -A ti te pasa algo que no me quieres contar. -Ya te dije que no. -Puedes decírmelo. -No me creerías si te lo dijera. -Pruébame. -Creo que hay algo en mi casa pero no sé qué es. -¿Un fantasma? -Un duende. -¿Fue eso lo que vi? -Sí. -¿No me estarás haciendo una broma de cámara escondida? -Claro que no, ¿acaso todo es un juego para ti? -Podría pasar. -Pero no lo es, de verdad es un duende, y no cualquier duende, creo que es… -¿Crees que es…? -No quiero decir su nombre. -¿El diablo?, ¿un alienígena?, ¿el pombero? -Lo tercero. -¿El pombero? -No vuelvas a repetirlo. Sé que suena loco, pero es lo que creo, se parece mucho a él. Se levantó del sofá y se dirigió al baño -No, ¿Qué vas a hacer? -Voy a revisar la casa y te demostrare que no hay nada. Reviso el baño, la cocina, la sala, mi habitación y el jardín, pero no logro encontrar nada fuera de lo común. -¿Ves?, no hay gato ni duende. -Pero… -¿Estas más tranquila ahora? -Creo que sí. -¿Estarás bien si te quedas sola? -No, quédate conmigo esta noche. -Sus deseos son órdenes. Esa fue la primera vez que hice el amor con un hombre. Nunca se lo he dicho a nadie, pero nunca antes había tenido relaciones sexuales. A diferencia de mis compañeras de colegio y de facultad que siempre se metían con hombres sin siquiera conocerlos, a mí no me interesaba el sexo. Siempre estuve enfocada en mi futuro y carrera, por esa razón no tenía muchos amigos. Los temas de conversación que tenían los demás me aburrían mucho. Al día siguiente, me asuste al ver que Diego ya no estaba en la cama. Me vestí rápidamente y fui a ver si se encontraba en la cocina. Una sonrisa se dibujó en mi rostro cuando lo vi salir del baño. -Diego, sigues aquí. -Sí, ¿a dónde iría? -A ningún lado. Fue tonto pensar mal de él, era tan encantador aunque sus gustos fueran un poco infantiles. Fuimos a desayunar en una cafetería y nos encontramos con mis padres. Mi madre nos vio desde su mesa y me hizo una señal para que me sentara con ellos. Note a Diego nervioso y trate de calmarlo. -¿Estas bien? -¿Ellos saben de lo nuestro? -Aún no se los he dicho. -¿Por qué no? -Ellos son algo…especiales. -Tranquila amor, les caeré bien-dijo guiñándome un ojo. Pedimos nuestra orden en el mostrador y nos sentamos en su mesa.  -¿Cómo va todo cariño? -Muy bien mama. -¿Quién es él? Capítulo 7 -Gusto en conocerlos. Soy Diego, el novia de su hija. -Vaya, ¿Cuándo pensabas decirnos?-pregunto mi padre. -No lo considere necesario. -Y, ¿a qué te dedicas? Cuando mi padre empieza a atacar con preguntas, no hay nadie en el mundo que lo pare. -Trabajo en la misma empresa que su hija. -Que bien, ¿Qué puesto ocupas? -Soy-iba a decir su cargo, pero le di un codazo para que se callara. -Está en la parte de recursos humanos. -Que bien. El puesto de Diego, era el de un simple Courier, jamás aprobarían que saliera con alguien que ganaba tan poco. El mesero llego a nuestra mesa con nuestra orden y nos pusimos a comer lo más rápido posible para irnos. No me gustaba la forma en la que mi padre lo miraba. -Más despacio hija, te vas a atragantar. -Los siento mama. Mi padre seguía bombardeando a mi novio con preguntas y él se ponía cada vez más nervioso. -Papa, ¿con crees que ya son muchas preguntas? -Pero hija, no tiene nada de malo. -Es molesto. -No importa amor, está bien. -No, no está bien. Ya nos vamos. Terminamos de comer y salimos de la cafetería sin despedirnos. -¿No crees que eres un poco dura con tus padres?, hace mucho que no te ven. -Mi padre se pone muy molesto cuando le presento a mis novios. -¿Cuántos novios has tenido? -De hecho, tú eres el primero. -¡¿Qué?!-grito con expresión de asombro. -No me mires así. -Eso explica muchas cosas-se echó a reír y yo le di un golpe en el hombro.-Auch, tranquila. -No es que no quisiera, es que siempre fui alguien ocupada. -Lo entiendo. -Pero mis padres son muy exigentes, no quieren a cualquier vagó conmigo. -Es normal. -Así que, no te molestes si te llegan a decir flojo o inútil. -Me han dicho peores cosas. -Ahora tengo clase de dibujo, ¿estarás bien sola en casa? -Creo que sí, luego que hiciste una revisión estoy más tranquila. -Esa es mi chica-me beso y se fue. Me inquietaba mucho la idea de quedarme sola, pero no podía seguir rogándole a la gente que se quedara a dormir, tenía que encontrar al duende y sacarlo de mi vida de una vez por todas. No estaba segura de que fuera un duende, pero no parecía ser un fantasma ni un demonio, tenía que ser un duende al juzgar por su estatura. Volví a la casa de Jazmín y le rogué que pasara la noche conmigo para que se diera cuenta que no estaba alucinando. Había jurado ya no rogarle a nadie, pero estaba desesperada por descubrir la verdad. Jazmín lo dudo por un momento, pero al final acepto.  -Está bien, nunca me ha paso algo así, pero te ayudare. -¿De verdad?, gracias Jazmín, no te imaginas el favor que me haces. -A pesar de mi escepticismo, decidiré creerte. Se te ve muy angustiada. -Gracias, no entiendo porque no nos llevábamos así en la escuela.  -No sé, creo que ambas estábamos en los grupos equivocados. -Luego de esto, deberíamos salir más seguido. -Me gustaría. Esa noche, prepare toda la sesión antes de que Jazmín llegara. Dibuje un circulo de sal en el piso y encendí unas cuantas velas alrededor. Invite a Diego para que viniera a ayudarnos con la sesión, pero me dejo en visto varios de los mensajes que le había mandado. El timbre sonó y fui a abrir la puerta esperando que fuera Jazmín, pero me sorprendí al ver que era Diego. -Diego, ¿Qué haces aquí? -Tú me invitaste, ¿lo olvidas? -Ha cierto. -No puedo creer que me convencieras de hacer esto. -Ni yo lo puedo creer, estoy muy nerviosa. -¿Sigues preocupada? -Sé que me dijiste que no tenía nada que temer, pero no puedo estar tranquila. Necesito una tercera opinión, y mi amiga tiene experiencia en este tipo de cosas. -Entonces te apoyare en tu loca idea. -Gracias cielo, sabía que podía contar contigo. Cuando llego Jazmín se rio al ver el escenario que había armado. -¿No te parece algo exagerado? -Según lo que investigue, así se hace una sesión espiritual. -No es necesario, traje mi objeto especial-saco de su mochila una flauta dorada.-me la dio una gitana que vendía varios objetos en la calle. Capítulo 8 -¿Crees que funcione? -Según ella, es muy efectiva para atraer duendes. -¿Atraerlos? -¿Qué la idea no el alejarlos? -Sí, atraeremos al duende con la flauta y luego lo expulsamos de aquí derramándole esta agua bendita que traje-saco una botella de agua de su mochila y me la dio.-es muy importante que tú seas la persona que derrame el agua al duende, se la derramas y le ordenas que se largue. -¿Me juras que funcionara? -Nunca lo he intentado. Pero, ¿Qué puedes perder? -Es cierto. -Está bien, lo hare. -Por cierto, Diego. -Mande. -Necesito que te quedes en la puerta para evitar que el duende escape, ¿cerraste todas las ventanas como te lo pedí? -Están cerradas. -Bien. Jazmín se paró dentro del círculo y comenzó a tocar una hermosa melodía con la flauta. Se escuchó  un silbido y el duende apareció detrás de Jazmín. El duende quedo completamente embobado por la música, entro en el círculo y Jazmín salió de el para gritarme “ahora”, me acerque al círculo y le derrame el agua bendita. Este se sacudió empapándome y salto sobre mí para jalarme del cabello. Me llevo arrastrándome por el suelo, Diego se colocó frente a la puerta para evitar que saliera. De repente una de las ventanas se rompió y una ráfaga de viento nos rodeó haciéndonos desaparecer. Aparecimos en mi jardín y de nuevo ahí estaba el árbol de mis pesadillas. Un hoyo gran oyó se formó en el tronco y el árbol comenzó a succionarme. Diego corrió hacia nosotros y golpeo al duende con un martillo. Jazmín me ayudo a levantarme del suelo y le ofreció una botella de caña al duende para que me dejara en paz. El duende acepto la caña y subió al árbol. El árbol se desvaneció sin dejar rastros. -N-no pu-puede ser… -¿Ahora me creen? -Pero, ¿Cómo es posible? -Ni yo puedo explicarlo. -¿Ese era el mismo árbol que estaba en el patio de tus abuelos? -sí, no sé qué quieren de mí. -Tajy, llévame a la casa de tus abuelos. -¿Segura? -Sí. -¿Por qué quieres ir allí?  -Sospecho que solo podremos saber que quieren de ti. -Está bien. Al día siguiente, llevamos a Jazmín a la casa de mis abuelos para mostrarle el árbol y el campo de maíz. -Aquí estamos. -La casa de tus abuelos es muy linda. -Gracias. -¿Quién vive ahora allí? -Nadie, mis abuelos no querían que nadie viviera allí luego de su muerte. -Qué raro. -Siempre fueron algo excéntricos. Jazmín se fijó en el árbol y se acercó a él, toco el tronco y de repente cayó al suelo. -¡Jazmín!-gritamos Diego y yo corriendo junto a ella. -Me siento tan débil. Mire el arbol y lo toque, comencé a sentirme mareada y mis pies se debilitaron causando que cayera al suelo. -Tajy. -También estoy débil. -¿Por qué tus abuelos tenían un arbola así? -El árbol, tiene una energía muy negativa y parece absorber la energía de quien la toque. Me fui sintiendo cada vez más y más débil, mis parpados me pesaban y apenas podía moverme. Caí inconsciente y luego desperté dentro del campo de maíz. Estaba completamente sola, y no lograba ver nada más que no fuera maíz. Me puse a caminar tratando de buscar una salida, pero el lugar parecía ser una especia de laberinto. La maleza de comenzó a mover y de nuevo escuche ese horroroso silbido. Me aleje corriendo del silbido, pero este se acercaba a mi más y más. Seguí corriendo hasta que tropecé con una roca. El silbido se detuvo y sentí como si alguien me estirara de las piernas para llevarme arrastrando.  No hice ningún esfuerzo por resistirme pues sabía que era inútil, no podría escaparme del duende por siempre. Me arrastraron por el suelo hasta llegar a un hermoso manantial lleno de peces. Vi a alguien escabullirse entre unos arbustos, retrocedí aterrada y tropecé con el duende que me había raptado.  Acerco su mano a mi rostro y comenzó a acariciarlo. Una espesa niebla se formó a nuestro alrededor y siete monstruosas siluetas comenzaron a formarse.  En medio de las siluetas apareció el joven de los velorios. -Bienvenida a casa Kerana. Capítulo 9 -¿Ke-Kerana? -Soy Tau, ¿me recuerdas? -Cre-creo que me confundes con alguien más, mi nombre es Tajy. -Tajy, ¿es así cómo te llamas ahora? -¿Ah? -Me ofende un poco que no te acuerdes de mí. -Lo siento, de verdad no sé quién eres. -Tú y yo ya nos conocíamos de otra vida. -Yo, no te entiendo, quiero irme a casa. -Pero esta es tu casa Kerana. -Ya te dije que mi nombre es Tajy. -Claro que lo eres, solo que no te acuerdas. -¡Estás loco! Iba a irme corriendo pero uno de los monstruos con apariencia de serpiente me agarro de la pierna impidiéndome escapar. -¿Qué quieren de mí? -Queremos que te quedes con nosotros. -No pienso quedarme aquí. -Sé que es difícil aceptarlo, al principio yo tampoco podía creerlo, pero termine aceptando que soy Tau y tú eres mi dulce Kerana y la madre de nuestros hijos. -¡¿Hi-hijos?, ¿e-estas di-di-diciendo que? -Así es, estas siete criaturas que ves aquí son nuestros queridos y muy apreciados hijos. -No sé quién sea la persona que estén buscando, pero no soy yo. -Déjame enseñarte algo, tal vez así te convenzas. Los monstruos me llevaron a una cueva donde había una especie de altar. En el altar había cientos de cráneos humanos con nombres gravados en la frente. -¿Q-que es esto? -Son tus antecesoras. -¿An-tecesoras? -Y muy pronto formaras parte de este altar, mi dulce Kerana. -No soy la que buscan, déjenme ir por favor. -¿Te gustaría formar parte de un sacrificio? Grite desesperadamente con la esperanza de que alguien viniera a salvarme. La voz de Diego se oyó desde afuera de la cueva. -¡Diego!, ¡estoy aquí! -¿Quién se atreve a entrar en el valle prohibido? El joven que se creía Tau, ordeno a los demás monstruos que fueran a buscar al intruso y ellos obedecieron. Grite a Diego que se largara del lugar, pero siguió llamándome sin escuchar lo que le había dicho. Habíamos llegado a una especia de bosque con un hermoso manantial. Me pareció extraño que pudiera ver un lugar así al cruzar un campo de maíz.  -¿Seguro que es aquí? -Sí, el duende la arrastró hacia este lugar, estoy seguro. -Nunca había visto un bosque tan lindo. -¿Verdad que no?, es perfecto para acampar un fin de semana. -Es cierto. Nos acercamos al manantial para apreciarlo mejor, el agua era limpia y cristalina. Comencé a pensar que era mejor que nadie conociera el lugar, si los demás se enteraran, lo llenarían de basura y terminarían destruyéndolo. -¿Dónde buscamos primero? -¿Qué tal en esa cueva?-pregunto Jazmín señalando una cueva con forma de cráneo. -Andando. Estábamos por entrar cuando Jazmín se detuvo de repente. Se quedó mirando fijamente una luz que iluminaba el interior de la cueva.  -¿Jazmín?-moví mi mano frente a sus ojos para hacerla reaccionar, pero ni siquiera pestañeo.-¿me escuchas Jazmín? Entro en la cueva sin prestarme atención, la seguí preocupado por su reacción. La luz iluminaba cada vez con más intensidad hasta que llegamos a un altar. Tajy estaba siendo prisionera de una serpiente y otros dos monstruos. Jazmín se quedó embobada mirando el baston que sostenía un duende de cabello rubio. El bastón dejo de brillar y ella regreso a la normalidad. -¿Dónde estoy? Jazmín y Diego habían sido atraídos por el bastón del Jasy Jatere. Cuatro de los monstruos cubrieron la única salida que tenían. -¿Quiénes son ustedes? -¿Qué hacen con Tajy? -¿Les hice una pregunta? -¡Esta loco Diego!, ¡cree que soy Kerana! -¿Kerana la de la historia de Tau y Kerana?-pregunto Jazmín. -¡Sí! -Amigo, estas equivocado-dijo Diego tratando de acercarse a mí, hasta que fue detenido por dos de las criaturas. -Yo te conozco-dijo Tau observando detenidamente a Diego. -Estoy seguro que te recordaría si te hubiera visto. -Sí, te conozco… eres… Angatupyry. -¿Quién? -El espíritu enviado por Dios para destruirme. -Amigo, estas completamente loco. -Jamás pensé que  te dignaras a parecer, ha pasado mucho tiempo. -Escucha amigo, yo no soy ese tal Angatu, soy un simple mortal que vive una vida normal. -Ya deja de fingir y muestra tu verdadera forma. Capítulo 10 -¡¿De qué está hablando Diego?! -Bien. Lo admito, yo soy Angatupyry, enviado por Dios y culpable de lanzarles la maldición a ti y a Kerana. -¿Cómo te atreves a aparecer luego del daño que causaste a nuestros hijos, por tu culpa han sido condenados a vagar por el mundo con esa horrible maldición. -Me disculpo contigo, no fue mi intención, jamás debí hacerlo. -Diego, ¿tú de verdad eres…? -Entiendo que estés molesto, pero Tajy no tiene nada que ver en esto, ¡libérala! -¿Cómo te atreves a darme ordenes después del daño que le has hecho a nuestros ancestros?, ¡voy a acabar contigo! -¡Basta!-grite habiendo que ambos voltearan a verme.-¡haz conmigo lo que quieras pero no lastimes a Diego! -Pero Kerana, ¿olvidas el daño que nos hizo a nosotros?, ¿a nuestros hijos?, ¿nuestros antepasados? -¡Deja de llamarme Kerana!, ¡no me importa si fui Kerana en mi vida anterior, ahora soy Tajy y quiero que nos dejes ir! -De acuerdo. -¡¿Enserio?! -¿Nos dejaras ir? -Sí, los dejare ir a ustedes, pero Kerana se queda. -¡¿Qué?! -Perdona Tau-interrumpió Jazmín.-¿para que necesitas a Tajy? -Ella es la reencarnación de Kerana y la próxima en ser sacrificada. -¿Por qué debe ser sacrificada? -Para que nuestros hijos puedan alimentarse de su alma y de esa forma seguir vivos. -¿Ellos no son inmortales? -No, cada cien años nace una mujer que es la reencarnación de Kerana y es elegida para un sacrificio. Jazmín dialogaba con tau como si fueran a resolver una simple discusión. Diego los interrumpió y se reusó a dejar que me sacrificaran. -No me importa las intenciones que tengas, ¡no dejare que lastimes a Tajy! -Pero no pienso lastimarla, una vez que sea sacrificada, su alma será bien recibida en el otro mundo. Tau tomo un cuchillo que se encontraba en el altar y camino hacia mí con una sonrisa sádica. Diego trato de liberarse de los monstruos, pero no podía. -¡Basta Tau! Tau lo ignoro y siguió avanzando hacia mí con cuchillo en mano. Se paró frente a mí y clavo el cuchillo en mi pecho. -¡Tajy!-gritaron Diego y Jazmín al mismo tiempo. Me apuñalo varias veces haciéndome escupir un chorro de sangre. El cuerpo de Diego comenzó a temblar y su espíritu salió del cuerpo haciendo que su cuerpo cayera al suelo. -Vas a pagar por esto Tau-dijo el espíritu quien se abalanzaba sobre Tau para atacarlo. Tau respondió al ataque y ambos se pusieron a luchar. Libraron una batalla que duro siete días. Ambos espíritus eran tan poderosos que parecía imposible determinar a un ganador. La serpiente no me soltó ni por un momento, los demás seres me llevaban frutas, miel y agua para no morirme de hambre mientras se realizaba el enfrentamiento. Jazmín sabía algo de  primeros auxilios por lo que pudo curar la herida que tenía. Cuando llego el sétimo día, ambos espíritus estaban demasiado agotados para seguir luchando. El espíritu de Diego se movía con  dificultad, mientras que a Tau le quedaba un poco más de energía. Finalmente Tau salió victorioso matando al espíritu del bien. El cuerpo de Diego se desintegro provocando que brotaran lágrimas de mis ojos. Tau me sonrió sínicamente, busco el cuchillo que tenía, pero no lo encontraba por ningún lado. -¡Oye Tau!-grito Jazmín llamando su atención.-¿buscabas esto? Jazmín había tomado su cuchillo y escondido el resto de sus armas. -¿Qué hiciste con mis armas? -¿Me estás diciendo que el espíritu del mal necesita armas para acabar con alguien? Una ráfaga de viento embistió a Jazmín haciéndola chocar contra la pared.  -Kurupi, ¿Qué opinas de ella?,¿te gusta para ti?-pregunto a una de sus criaturas. La criatura asintió y se abalanzo sobre ella. La tomo en sus brazos y se la llevo. -¡Jazmín! -Ahora ya nadie podrá molestarnos, mi dulce, dulce Kerana… -No, no, por favor…no… -No tengas miedo, veras que todo saldrá muy bien-volvió a apuñalarme en pecho pero esta vez introduciendo el cuchillo mucho más profundo. La serpiente me soltó y caí al suelo desangrada. No tenía energía y mi vista se nublo hasta perder el conocimiento. Cuando desperté me encontraba en un lugar oscuro. Había varias mujeres encerradas en grandes recipientes de vidrio.  -¿Tau les hizo esto?-pregunte sin recibir respuestas. Las almas permanecían inmóviles y sin expresión alguna. Parecían lindas muñecas de porcelana. -¿Acaso ese era el destino de mi alma?, ¿quedar atrapada en una cárcel de vidrio por toda la eternidad? De repente se oyó el sonido de una flauta y todas los recipientes se rompieron. Las almas de las mujeres formaron un remolino subsionando la mía. Volvimos al mundo vivo, pero no me sentía como yo misma, era como si fuera una persona completamente diferente. Mi cuerpo y los rasgos de mi cara habían cambiado. -Finalmente estas de vuelta mi dulce Kerana. No podía sentir mi cuerpo, era como si todas las almas se hubieran fusionado para formar una sola. Tau me acaricio el rostro y beso mis labios tiernamente. Camino hacia el altar, y tomo una flauta dorada que estaba cerca de uno de los cráneos y la toco una dulce melodía con ell. La música era hermosa, tenía algo especial que te hacia vibrar de la emoción. Las demás almas habían quedado completamente embobadas con la música, pero a mí no me afecto.  Logre liberarme y me abalance sobre Tau arrebatándole la flauta de las manos. La arroje al fuego del altar y esta se quemó por completo. Tau soltó un grito de rabia y ordeno a los monstruos que me atacaran, pero ellos no lo obedecieron. -¡¿Qué no escucharon?!, ¡les dije que la atacaran! Por más que les ordenara, no le prestaban atención, salieron de la cueva dándome el camino libre para escapar. Las demás almas lograron liberarse y finalmente pudieron descansar en paz. -Tu…vas a pagar por esto-su cuerpo comenzó a desvanecerse poco a poco.
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