Una gota me cayó en medio de la cabeza, me estremecí y al sacudirme cayó por mi cuello. Estaba lloviendo y el lugar donde estábamos sentados no estaba en muy buenas condiciones que digamos. Suspiré, apreté la mano que tenia entre las mías, y lo miré. -Este lugar está muy frío.- le dije haciendo una mueca. -Ya nos atenderán, es el único lugar donde podemos hacer tu documentación rapido.- apoyó su cabeza en mi hombro y me dió un beso en la mandíbula.- Somos los proximos. -Lo sé.- le sonreí, puse mi cabeza sobre la suya para estar más comodo. Miré los anillos que teniamos en los dedos. Dios. Nos ibamos a casar, y si no fuese en esas circunstancias, seria el hombre más feliz del mundo... pero no, si bien me sentia feliz por casarme con el, no podia evitar pensar que en unas horas ya me

