Capitulo 54

1473 Palabras

Maximilian Von Stein ​El sonido de la puerta del despacho al cerrarse tras el notario fue el disparo de salida. El silencio que quedó no era de paz, sino la calma tensa antes de que un volcán entre en erupción. Miré el documento sobre el escritorio; la tinta de nuestras firmas aún brillaba, fresca, un rastro n***o que acababa de cambiar el curso de nuestras vidas. Legalmente, Gia Vallenari había dejado de existir. Ahora era Gia Von Stein. Mi esposa. ​La miré. Estaba allí, de pie, con la respiración aún agitada y esa mirada de incredulidad mezclada con un deseo que no podía ocultar. La mañana bañaba el despacho con una luz clara, revelando cada detalle de su rostro, cada rastro del cansancio y la intensidad de la noche anterior. Pero ya no importaba el cansancio. La posesión legal me r

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