Todo empezó con un chiste de mal gusto. Una noche, hace un par de años, cuando regresaba a mi departamento, vi que la luna estaba más brillante que otros días, miré al cielo y vi una estrella fugaz, le pedí un deseo. Le pedí que el mundo cambie. ¿Quién iba a pensar que ese cambio ocurriría, justo ahora? Pero aún no sé cómo acabará todo, Malwil no ha regresado, y el tiempo pasa lentamente. Tengo hambre, tengo sed. Quiero una buena cerveza. He llamado a mis diablillos y ninguno responde. Seguramente se hacen encima por temor a ella. No he sentido el halo n***o que la envuelve. ¿Cuánto tiempo he de seguir en esta agonía? Nací en uno de esos barrios marginados, mis padres, dos alcohólicos que al que no les importaba si me alimentaba o me enfermara, hasta que un día que no tenían para be

