55.

1559 Palabras

Greg señala hacia atrás ―Miren eso, hasta los pobres demonios tienen suerte alguna vez. Huerta cae pesadamente en el sofá cubierto con telas andinas. María se puso a llorar. —Amá, harás que llore como un mocoso de quince… Huerta trata de mostrarse fuerte, pero no puede. Marianne le abraza y Greg se mantiene atrás de todo. —¿No piensas demostrarme que me extrañaste? ¿Seguro y me diste por muerto? ¡Nada raro, engendro…! María se recompone y va hacia la cocina. —¿Qué haces amá? —Voy a prepararte un locro, estás flaco… te deshidrataste… —Solo pasó una semana… —objeta Greg. —Una semana y dos días –corrige Huerta, alzando las cejas. —Cuando llegué, pasé un siglo dentro del mar del caribe, creyendo que ese era el hábitat. —¿Quieres competencia? —Pasé varios años dentro de una caja de

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR