Y como buen cazador, Huerta sabe ser paciente, sabe interpretar los indicios, y sigue los rastros, hasta llegar a su presa. En este caso, su presa frecuenta a su alumna Marianne. ………….. ―¿Qué sucede? ―se deja caer sobre las piernas de Greg. ―Hay alguien más interesado en ti… –se inclina y le besa en la frente. ―Espera… ¿Por qué dices eso…? –le mira a los ojos. Greg hace una mueca ambigua, no sabe si se burla o es verdad. ―De hecho, le interesas doblemente… ―No te entiendo… Pero antes de que termine de hablar, Greg se ha marchado. ―Siempre haces lo mismo... me deja con la palabra en la boca, eso no se hace, es de groseros… Marianne se recuesta, tiene otras cosas que la preocupan… Que Huerta la toque en la pierna, sí que es sumamente extraño. Nunca pensó mal de él, nunca hubiera

