Ahí arriba, el viento golpea con fuerza, pero en ese momento, a Marianne poco o nada le importa. ―Maldición, Huerta me ha reprobado… ―¿Quieres que le dé una lección? ―¿Quieres drenarle la vida? Es tentador, sí… pero no es para tanto. Vuelve a preguntarme a fin de año, tal vez cambie de opción… Marianne ve hacia abajo y siente vértigo y cae rápidamente, es una sensación más intensa que correr en la autopista. Aunque a un principio pensó que iba a morir y que su corazón se detendría, ahora siente la adrenalina y lo disfruta. Greg la sujeta de la mano y dejan de descender. ―Es la mejor sensación que he tenido en la vida… ―Solo encárgate de hacerlo solo cuando esté cerca. Se besan, y en ellos se enciende el fuego de la lujuria. Marianne ha adquirido el vicio culposo de hacer el amor

