63.

1269 Palabras

María tose y la garganta le duele como si hace meses no hubiera bebido agua, está tan débil que apenas y puede respirar, incluso eso le cansa. No hay rastros de Huerta, seguro lo ha hecho, pasar el atajo, le duele el corazón saber que nunca más lo va a volver a ver. Está al borde del llanto pero sus glándulas lagrimales están secas, así que su llanto será seco. Desde donde está la puede ver. Marianne saca los vidrios rotos y habla sola. Trata de hablarle pero la voz que saca es apenas un chirrido sin sentido, se toma varios minutos para recuperar la fuerza que ha empleado para hacerlo. Luego de un rato, Marianne se le acerca y la mira y se lleva una sorpresa al verla con los ojos abiertos. ―Tus ojos aún brillan… María estás viva Su felicidad calma algo su pena, y por ella se esfuerza en

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