Marianne se da un baño placentero, ha retomado sus clases de baile, aún con la pena de perder a su amiga Luli. El día anterior, mientras se dirigía a la librería, un chico que repartía volantes, le alcanzó uno en el que ofrecía clases de guitarra y se lo está pensando, aún cuenta con varias horas libres en la semana. ―Quizás pruebe un par de clases para ver si me gusta… Saca la mano palpando la toalla para envolverse en ella y salir, pero en cambio lo que toca es otra mano. Inmediatamente retrocede y eso casi la manda a resbalar. Greg la sostiene para evitar que se hiciera daño. ―A la siguiente toca la puerta ―le dice con un dejo de fastidio. Greg la lleva hasta la cama. ―¿Hasta cuándo seguirás odiándome? Marianne permanece en silencio. ―No las puedo devolver a la vida… a veces p

