Brooklyn Aún no amanece pero sé que lo hará pronto. Desde que desperté y no sentí a Adamo a mi lado, aún dándome cuenta al instante que él estaba allí conmigo, me costó conciliar el sueño el resto de la madrugada. Cada tanto me despertaba para comprobar que continuaba allí porque temía que se marchara y no se despidiera al menos. Si hay algo que me tiene realmente preocupada en toda esta situación no es mi seguridad, sino la suya. Hay una pesadilla que me acecha aún despierta, que carcome mis pensamientos cuando se marcha y es, ¿qué si esa vez ya no vuelve? Y no es una exageración, no después de que días atrás haya existido la posibilidad de perderlo y yo ni siquiera estaba enterada. Lo observo dormir a mi lado, con su cabello n***o desordenado y su atractivo rostro en calma mientras r
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


