Nada más al llegar a casa Grayson me dejó sola en la mansión y corrió al hospital. Ahí fue cuando sentí el golpe de la realidad: ya no estábamos de vacaciones enamorados como un par de adolescentes, ahora éramos dos adultos funcionales y eso se sentía demasiado pesado de afrontar. Ahora sería Grayson y sus negocios, su vida pretensiosa y poco realista... Esa vida de vitrina donde todo es ostentosidad, lujos y materialismo. Me daba miedo que el hombre luego del verano, el hombre invernal: empresario, frío, superficial... No era lo que me hacía amarlo, no era lo que me llenaba. La versión de Grayson Vallmonth que era adorada por todos era la que a mí no me gustaba, estaba vacía, ese sujeto estaba viciado en machismo y egolatría. Y ahora que él estaba en el hospital con su hermanastra y la

