21

1157 Palabras
Planeamos una fiesta espectacular, con todo lo indebido que puede incluir un evento de ésta magnitud. Y si: desvergonzadamente invitamos a todos los jóvenes de la ciudad. Yo estaba dispuesta a tirar la Mansión Vallmonth por la ventana, sabía que a Grayson no le agradaría en absoluto era un hombre muy recatado y su círculo social era únicamente la élite de la ciudad, no tenía amigos realmente quizás algunos socios con los que de vez en cuando salía pero nadie con quien fuera muy cercano. Eso solo demostraba que ese sujeto era una pésima persona, porque siendo sincera alguien que solo interactua con otros cuando ve que puede obtener una ventaja no es muy admirable que digamos. Pero él era así, excesivamente calculador y terriblemente meticuloso así que el hecho de que se celebrará un fiestón en su amada casa sería un golpe bajo. Lizbeth estaba incluso más emocionada que yo, nunca había estado en una fiesta real(salvo de las de cumpleaños) así que no podía esperar porque llegara el famoso día. Yo también estaba ansiosa y por suerte el señor Vallmonth se había retrasado en el viaje para llevar a Alicia a un acuario que a ella le hacía mucha ilusión conocer. Me pregunté si era cierto lo que me había dicho Liz, «¿realmente él no se casó con esa chica porque ella era de clase trabajadora?, ¿aún cuándo supuestamente la quería tanto la secundo por esa razón?», se me hacía inconcebible más que todo porque él también era de clase media-baja entonces era algo demasiado hipócrita de su parte. Si eso era cierto entonces realmente yo era solo una de las cientos de transacciones que él hacía día a día en sus negocios, solo una careta, únicamente le importaba decir que se había casado con la hijo de un hombre con una buena posición económica. Eso me hacia verlo con aún más recelo. —Creo que saldrá muy bien—dijo Lizbeth con tono travieso—¡ya quiero ver a todos los chicos que asistirán y bailar con ellos! —Tranquilízate—reí—vas a ver que será genial, solamente no te excedas con tu consumo no quiero andar detrás tuyo cuidando tu ebrio trasero de esos predadores. —¡Cálmate Karinna, no seas tan amargada!—comentó en tono jocoso—yo me voy a cuidar bien y no voy a emborracharme... Tanto. Solo tomaré un par de cócteles así que estaré bien. —Mmm—negué en silencio—no me fío de ti, eres niña bien, una chica pueblerina que no conoce el mundo. Te lo advierto: no te excedas, no te sobrepases con algo que no puedes controlar. Lo digo por tu bien, no quiero que te hagan daño y se aprovechen de tu inocencia. —Gracias, eres... Muy buena gente. Que pena que hayas tenido que casarte con ese tipo, antes creía que eras afortunada pero ahora veo que no. Él es un completo idiota, la verdad que me da algo de pena por ti. —No pasa nada, querida. Solo recuerdo no ser demasiado ilusa—le volví a advertir. La fiesta dio inició a las 8pm, en un principio todo estaba bastante normal. Gente bailando, bebiendo, nadando en la piscina, comiendo y haciendo de las suyas. Yo igual disfrutaba, tomándome una piña colada y observando el ambiente con una sonrisa interna efecto de hacer algo que sabía que le molestaría a Grayson Vallmonth. «Y según tú yo era la que iba a sufrir—pensé—pobre tonto—creía que iba a poder conmigo, no sabe con quien se metió». De la tranquilidad pasamos al caos, todo el mundo se desacato. Borrachos por doquier, haciendo locuras como de costumbre algunos vomitando en las carísimas alfombras de mi esposo, otros quebrando los adornos y algunos tantos saqueando la alacena. Yo estaba bien sin embargo el efecto del alcohol me afectaba como para no tener la fuerza de intervenir en medio de aquellos actos vandalicos. Así que los dejé pasar, por graves que fueran. Me fui a buscar a Lizbeth pues la última vez que la vi estaba nadando desnuda en la piscina con el cuerpo totalmente cubierto de pintura amarilla, debía encontrarla antes de que fuera demasiado tarde. Di vueltas por doquier encontrándome con todo tipo de espectáculos, los asistentes estaban completamente desenfrenados y comencé a creer que quizás solo quizás no había sido tan buena idea pero jamás lo admitiría en voz alta. Encontré a la susodicha rodeada de strippers, sentada sobre uno de ellos con cara de estar viviendo un sueño. Al menos ya se había vestido, con un traje de baño que no dejaba mucho a la imaginación (pero algo es algo). La miré en silencio cuestionándome si acaso su buena fachada era en realidad pura represión. Seguramente si. Me dijo que me uniera y yo me senté en un sillón algo alejada del espectáculo. Algunos de los hombres bailaron para mí pero no les hice mucho caso la verdad era que me ponían nerviosa. En eso entró un sujeto bastante atractivo, sin pensarlo le grité: —¡Hola guapo, únete a nosotros! Sus ojos se clavaron en los míos y en ese momento sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo. Grayson Vallmonth había regresado de sus vacaciones aunque era algo predecible me quedé helada de la impresión. Él comenzó a gritarle a todo el mundo que se largaran de ahí de inmediato. Su aura era imponente y un tanto aterradora así que en poco tiempo el lugar se vacío gracias a sus improperios gritados a voz de cuello. Luego nos encaro a mí y a Lizbeth, sentadas en medio de la sala desastrosa como si fuéramos un par de adolescentes, sus ojos echaban chispas y yo por primera vez me sentí culpable pero se me paso rápido. —¿De quién fue la idea?—dijo, tensando el gesto. —Mía—respondí—pensé que si tu te ibas a la playa con tu amante yo también tenía derecho a divertirme. —No me sorprende que esta locura fuera plan tuyo. ¿Y esos hombres qué?—gruñó mirándome a los ojos—¿te acostaste con ellos? —Claro que no, mis amantes son gente refinada—Grayson volteó los ojos—no soy como tú. —¿Y tu Lizbeth, no tienes nada que decir? —Mmm—la pobre chica estaba borracha como una cuba—¡te quiero mucho Gray-Gray!—me reí fuertemente, él me miró mal pero no lo pude evitar. —Estás despedida—ella hizo un pequeño puchero pero ni se inmuto, estaba tan mal que seguro ni tenía la conciencia para procesar sus palabras—en cuanto a ti—me señaló—ya veremos que se me ocurre. —No la despidas Grayson, por favor—supliqué, él me ignoró y salió de la casa dando un portazo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR