Había algo con respecto a mi afecto hacia Grayson que me avergonzaba: yo no lo amaba tanto como él a mí, ahora lo sabía. Yo me había alejado de él por honor, porque él me había rechazado y me sabía capaz de algo mejor, de alguien que si estuviera disponible emocionalmente pero para él... No habían otras posibilidades, simplemente no las contemplaba. Yo pensaba que sí las cosas salían mal entre nosotros tendría toda la capacidad de rehacer mi vida, de conocer a alguien nuevo y enamorarme otra vez; no importaba si esa persona no era el famoso Grayson o el indigno de Oscar, yo podía sola, ellos no eran algo imprescindible para mí. Hubo vida antes y la habrá después también. Pero cuando le preguntaba a Grayson sobre eso él tenía una opinión diferente, más rotunda, menos tibia y un tantito má

