Sam Mis ojos no se despegan del agua celeste, la brisa que pasaba me erizaba un poco la piel, pero yo estaba fascinada con el espectáculo que presenciaba mis ojos, el océano, lo había visto muchas veces antes, pero no fue hasta ahora que me percate que parece los ojos de Mateo, tan claros y oscuros al mismo tiempo, pequeñas olas rompen en la orilla, no son grandes, apenas se escuchan, pero dan un espectáculo increíble, la espuma blanca, la arena dejando dibujos, el olor a sal y mar. Acomodo mis lentes de sol y sonrió cuando las manos de mi chico ponen bloqueador en mi espalda, no quiero terminar hecha un cangrejo, para nada, quiero disfrutar cada día de estas dos semanas, aprovechar el tiempo con mi familia y tener nuevamente esas vacaciones con mis padres, como cuando éramos chicas, cua

