Capítulo 14

852 Palabras
Nunca me había despertado con tanta vitalidad, por primera vez me apetecía salir a correr. Mi único problema era no tener ropa deportiva en la maleta, bah no importaba, podía pedírsela a Adrian, él seguro que tenía. Salí de mi suite para dirigirme a la del bajista pero a mitad de camino Sergio me interrumpió el paso. - Iba ahora a buscarte ¿Vas a algún sitio? - Sí. Tengo cosas que hacer. - Esta tarde tenemos la firma de autógrafos, no puedes llegar tarde ¿Qué planeas hacer? - No es de tu incumbencia, sólo necesitas saber que llegaré a tiempo. - No empieces ya con los secretos, me debes respeto. - ¿El mismo que has ido perdiendo en estos últimos meses? Pensé que ya había quedado claro que no te debo nada.- Lo empotré contra la pared, presionando su cuello con mi antebrazo. - Te la estás jugando, apártate. - ¿O qué?- Eliminé la distancia que había entre nuestros cuerpos y posicioné mi pierna entre las suyas.- ¿Me castigarás en mitad del pasillo? No lo creo, no te conviene meterte en mis asuntos. - Baja la voz, alguien podría vernos.- Con un beso lento y profundo terminé de desarmar todas sus defensas. - ¿Tienes miedo a que lo descubran? Entonces no me hagas repetírtelo, me voy, luego nos vemos. Seguí caminando hacia la suite de Adrian, dejando a Sergio paralizado contra la pared. Ya me había retrasado mucho para salir a correr pero le pediría las cosas para ir mas tarde. Llamé varias veces a su puerta hasta que me abrió. - ¡Oh, eres tú! Eem...pasa, tengo algo de lo que hablar contigo. - Claro, dime ¿es algo sobre el grupo? - Sí, no, no lo sé, esperaba que tú me lo explicaras ¿Qué ha sido eso del pasillo? - ¿Te refieres a Sergio y a mí? Sólo una broma para que me dejase en paz. - Seré claro, eso no tenía pinta de ser una broma, él nunca se achanta de ese modo. Así que sea lo que sea que os traigáis entre manos, ocultádselo al resto del mundo, es demasiado raro. Aún así haré como que no he visto nada. - No te preocupes, no ha sido más que una forma de escape. Cerrado ese tema, quería pedirte ropa de deporte, iré a correr y no tengo nada que ponerme. - ¿Tú haciendo deporte? Qué raro, pensé que tenías suficiente con tus dietas.- Sacó del armario unos pantalones cortos y me los pasó.- Puedes quedártelos, a mí ya no me valen. - He pensado que estaría bien tonificarme un poco y no sólo comer equilibrado. - Si quieres te hago una rutina, mañana pásate por aquí a eso de las siete y empezamos. Por fin tendré a alguien con quien entrenar. - Vale, perfecto. Oye, antes de irme ¿tienes el número del dueño del club al que nos llevaste la pasada noche? - ¡Si al final vas a ser normal y todo! Apunta, seis, tres, siete, cincuenta y ocho, veintidós, setenta y cuatro. Cuando hables con él dile de paso que su pedido estará listo muy pronto. - Supongo que esos negocios no son legales, se lo diré y haré de oídos sordos. - Supones bien, creo que te había juzgado mal, no eres mal tipo ¿Necesitas algo más? - Una cosa más, si alguien pregunta por mí di que me fui a correr, no menciones nada del club. - Entendido, nos vemos en la firma. Tendría que hacer una llamada al dueño antes de ir para que fuesen preparando lo que tenía en mente, la segunda parte de mi venganza iba adquiriendo un sabor dulce a medida que iba pensando en la lista de lo que necesitaría. Ella me había engañado, sí, pero no me veía capaz de hacerla pasar por lo mismo que a Sergio, con ella sería totalmente distinto aunque sin olvidarme en ningún momento de mi propósito. - Buenos días ¿Carlos? - Sí ¿quién habla? - Soy Alex, el vocalista de Fallen Angels. Voy a ir a tu club en un par de horas y querría que me preparaseis un par de cosas. - Perdona chico, no reconocía tu voz. Pues tú dirás lo que quieres, siempre es un placer hacer negocios ¿vendrán los demás contigo? - Sólo yo. La lista con lo que necesitaré te la mando por mensaje pero lo esencial es que “La Veneciana” esté encima de una mesa central con los ojos vendados, ella no puede saber quién soy. - Que cosas más raras pides, su especialidad es el baile de barra pero el cliente siempre manda. Dime la hora a la que llegarás y lo organizo ahora mismo. - Llegaré sobre las dos. Tiene que ser ella. - Sí, sí, déjame eso a mí ¿Algo más? - Tengo un mensaje de Adrian para ti, dijo que tu pedido estará dentro de poco. - Gracias chico, es bueno saberlo. Entonces todo concretado, mándame esa lista y empiezo. - Ya mismo, hasta luego.
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