-Luiggi trafica droga- La voz del capitán Loayza se me hizo vacía, áspera, tosca y hasta insensible, como una bofetada. No supe qué decirle. Cavilé buen rato, sentí mi corazón hacerse pedazos y mi cabeza se llenó de horribles campanadas y un feroz aserradero pulverizando maderas. También retumbó el pitido de un tren remeciéndome toda. -¿Estás seguro?-, balbuceé como una idiota, tratando de asirme a alguna rama en mi caída libre hacia el abismo de la incertidumbre.. -Completamente, Deborah. Acabamos de recibir la orden de extradición a Estados Unidos. Lo mejor es que te alejes de se sujeto o podrían vincularte-, me advirtió con resolución, atildando sus palabras, dándome más miedo.. Soy sincera. Me sentí abatida, exánime y decepcionada. Siempre pensé que mis sospechas eran vanas y fat

