Capítulo 52

832 Palabras

Apenas entré a la oficina de Angélica, llevando la apelación solicitando la anulación a lo actuado en la herencia del finado señor Ticona, su único hijo con vida, Juan, me miró con rabia y la furia dibujada en sus ojos. Su abogado me dio el alcance. -Represento a la parte afectada-, fue lo que me dijo con solemnidad. -La parte afectada son los nietos-, le reclamé, estrujando mi boca. Él se entretuvo mirando mis ojos y mis labios pintaditos. -El señor Elías Ticona firmó un testamento en pleno uso de sus facultades, ustedes pretenden desconocer un documento que es válido-, le aclaré. -Entonces tendremos que vernos en el juicio-, me anunció. -A eso he venido-, sonreí, y lo dejé en una pieza. Me di vuelta y me fui meneando las caderas. Como me había puesto un vestido muy estrecho, seguram

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