Toda esa avalancha de emociones y sucesos ocurridos, me habían sulfurado demasiado. Tenía la adrenalina saliéndome hasta de las orejas y se me dio la ocasión de estar con Johan. Había jugado un día antes un partido por el campeonato y le correspondía, entonces, una fecha de descanso. -Ven a mi apartamento-, me invitó, distendido y efusivo. Mordí mis labios. -Pide panes con chicharrón para desayunar-, le pedí divertida. Me puse muy linda. Estaba excitada en realidad. No solo elegí un conjunto de lencería n***o transparente con sugestivos encajes, sino que también me puse botas y minifalda negras, una camiseta blanca sin mangas y encima una casaca, también negra. Solté mis pelos y me puse mis lentes para lucir aún más sexy. Johan ni compró los panes y ni quería desayunar, por el contrari

