Capítulo 2
La tristeza no tiene cara
LUCIA
Llegue a la casa de tia susana, espero que no se moleste por llegar antes, debo ir a hoy a todas las casas de mis tías, recoger y dejar todo en orden para el regreso estar lista a la hora de ejecutar mi súper plan.
Tía Susana es la primera hermana mayor de mi mama, mi abuela tuvo 4 hijas, siendo mi mama la última, cuando llegue a su vida ya era muy anciana y ahora es un milagro que este viva todavia, ella me escucha llegar.
-lucia querida llegas temprano, ¿todo marcha bien? - suspiro
-hola tía, salí temprano –aquí vamos, cuantas preguntas tendré que responder antes de irme, me cae bien tía Susana, solo que está literalmente ciega para darse cuenta la realidad de esta casa, y lo limitada que está para hacer algo.
-¿cómo te fue en el trabajo?
-bien tía, todo marcha bien
-no te escucho bien, por que llegaste temprano, no engañas a esta vieja.
- vine a recoger unas cosas
- ¿qué cosas?, mija tengo que sacarte las palabra con cucharita, ya estas bastante grandecita.
-saldré de viaje por un tiempo, es un viaje laboral- Tia comienza a reir
- dime la verdad ya conseguiste un hombre que te mantenga, mija a tu edad ya yo tenia dos hijos, es hora que comienzes a parir para que veas como se te quita esa cara de tristeza-
me pongo fria por sus palabras ya que no tengo la mas minima idea de lo que pasa por su cabeza, parir yo para que? Para marcharme y abandonar a mi hija, no puedo con mi vida, como podria yo con la vida de otra persona.
-cómo puedes ver mi cara tía, si hace tiempo que no puedes ver nada- ella no deja de reír
-no me hace falta tener ojos para ver, y a ti te falta un hombre, que te ponga en cuatro patas-No tiene sentido hablar con ella.
Sigo mi camino hacia mi habitación, le paso seguro, y comienzo a guardar en un bolso lo poco que tengo en casa de la tía, busco el martillo y saco del piso mi diario personal que escribo desde los 8 años, lo guardo también.
Comienzo a derrarmar lagrimas sin parar, nunca he podido fingir tanto tiempo algo que no soy, y mi tía logro ver o mejor dicho sentir mi cara triste, sera que soy pesima actriz y no engaño a nadie, sera que me atrapo en un momento vulnerable, lloro y no puedo parar, lloro por lo que paso, y lloro por lo que nunca pasara, lloro al saber que la tristeza sigue reinando en mi corazón, aunque la ignore. Es una gata mañoza que regresa una y otra vez.
Tardo como dos horas en calmarme, cambio mis tacones por zapatos deportivos me monto mi morral y salgo sin decir adios.
Ya dije lo que tenía que decir, espero no volver más, Tuve la suerte de pasar ya por el proceso legal de recoger firmas a todas las personas que comparten mi custodia.
En ese papel que firmaron sin leer, gracias al cielo, me permitió hacer mis practicas y seguir trabajando siendo menor de edad, tambien me permite viajar a cualquier parte del mundo, no pense que la isla tukei disfrutaria de mis ultimos dias bajo esta tierra.
Llego a casa de tía martha, y por obra del destino, o pura suerte, no hay nadie, después de su grito de la mañana si se entera que llegue cuando ella no estaba, se pondrá histérica, siempre ha pensado que soy mala, que tengo en mi gen toda la herencia de mi madre.
Recojo la maleta, comienzo a guardar la mayoría de mi ropa, dejo una escueta nota, pegada en la puerta del refrigerador, porque aunque no le guste que este aquí si ella no está, será peor si desaparezco por mucho tiempo, sin saber de mi, recojo todo y salgo a la ultima casa donde me toca dormir, pero antes iré a la tienda departamental y guardare lo que no necesito para el viaje en un local de depósitos del centro.
son casilleros muy prácticos, cuando cumplí 15 años, harta de no tener privacidad en ninguna casa, frecuentemente notaba que revisaban mis cosas, perdía dinero, hasta ropa, averigüe por internet la existencia de este lugar, bajo el lema guarda seguro, se llamaba el halcón, reuní dinero suficiente para tener mi propio casillero, allí guardare todo lo que no necesito en mi ausencia.
Me mareo un poco y es cuando me doy cuenta que no he comido en todo el día y llorar tanto en casa de tía Susana no ayudo. Decido ir al puesto de la esquina para comer algo antes de llegar a casa de tía Fabiana la más bruja de mis tias, la unica que se atrevio a pegarme por cualquier tonteria, pido un club house con papas fritas y una merengada de fresa.
Disfruto mi comida cerrando mis ojos de placer. Tengo mucha hambre y esto esta delicioso. Siento un flash en mi cara abro los ojos de susto, es un chico que no conozco se acerca extiende su mano torpemente- disculpe mi nombre es Samuel, trabajo para una empresa de marketing digital y su cara de alegria al comer no pude dejarla pasar, tiene algun problema si la utilizo en las paginas web, tengo aqui los papeles de autorización y le pagaran un precio por su foto si asi lo desea.
Lo veo, lo escucho y no entiendo, que dia es este, un poco loco sin duda. Decido firmar la autorización y lo unico que le pido es que me pase la foto a mi correo, me gustaria ver mi cara feliz, he visto mi cara de triste muchas veces, seria bueno verme sonreir para variar un poco.
El chico Samuel como llego se fue, termine de comer fui directo al tren para llegar a la casa de la tia bruja. Llegue y me encerre rapido en mi alcoba, saco mi maleta y leo los papeles de la lista de cosas que hay que llevar. Tengo todo lo requerido, solo falta leer todo mi itinerario y ver que hare con mi plan.
Sonrió como tonta cuando veo que el viaje dura 2 meses, tendre tiempo suficiente al volver, todo marcha sin duda alguna conforme a mi plan, tocan la puerta suave
- ¿Quién es?- grito no muy amable
-es Rodrigo prima- le abro, este pequeño de 5 años es una flor en el desierto me abraza y comienza hablar como loco, de todo lo que hizo en el día, me cuenta ilusionado que hará cuando sea grande.
Trato de explicarle que me ire de viaje y no estare por un tiempo.
-promete que volveras te quiero de aquí al cielo-dice guindándose a mi cuello mis ojos vuelven a tornarse llorosos y él lo nota
- nada de caras triste Lu. Por favor. No le prestes tu cara a esa mujer.- No entiendo lo que quiere decir.
-Como así explícame Ro.
-la tristeza es una mujer tan fea que busca las caras de otras personas, ella es mala compañia y no te merece- Se me sale una lagrima y el se enoja conmigo lo cual me hace reir y comienzo hacerle cosquillas hasta que el grito de la tia lo llama.
El me abraza pone cara triste y le sonrio le digo que todo estará bien, que tampoco la tristeza merece su cara.
Rodrigo el único ser de este planeta que trato de cuidar y sin querer deje entrar en mi maltrecho corazón, el estara bien cuando yo no este, podra tener un cuarto solo y es tan pequeño que pronto se olvidara de mi.
Escucho que comienza a llover, y le dejo a la tristeza usurpar mi cara, creo que forma parte de mi vida. Y aunque este oculta. Cobra vida y se hace visible. De cuando en vez. En dias de lluvia como los de hoy. No la detengo, y lloro hasta quedarme dormida.
Comienzo a soñar que estoy en un rio, con agua blanca y agua negra mezclada entre si, al principio, estoy feliz, nadando, el agua no está ni fría ni caliente, lo suficiente profunda para nadar, y lo suficiente baja para estar de pie y descansar.
De un momento a otro, comienza a correr una corriente fuerte, parecerá absurdo, pero es como si el agua blanca peleara con el agua negra, y yo estoy siendo arrastrada por las dos, me sostengo a una piedra pero esta desaparece, y el agua logra arrastrarme a un arroyo lleno de peces que comienzan a picotearme por todo mi cuerpo, el agua comienza a tornarse roja, y yo comienzo a hundirme, dejando de respirar.