Turbulencia

1728 Palabras
LUCIA ¿Será una buena decisión? pensaba yo cada 5 minutos de mi vida. Si porque a cada instante debía tomar decisiones. No hay nada más decepcionante que otros tomen decisiones por ti, eso es algo que ya no estoy dispuesta a permitir. Hoy es el día donde saldré de viaje con mi jefe, todo está decidido y planificado al detalle. Ayer después de salir de mi sorpresa inicial fuimos a una reunión con todo el personal que ira a la isla. Fue interesante. Repartieron carpetas a cada uno, también dieron café a todos menos a mí, no consumo café. Soy una chica de té y chocolate caliente. Me ofrecen agua y acepto gustosamente. Intente leer lo que decía la carpeta pero mi mirada se desviaba como un imán al ingeniero Josué alias dios del Olimpo, creo que se dio cuenta que lo veía, aunque no era la única que se babeaba por él. La chica japonesa, que se presentó con nombre de Nikita, Estará al frente de la logística del viaje. Ella nos entregó el itinerario trazado desde el día de partida hasta el día de retorno. El viaje durara Aproximadamente dos meses, todos los gastos, correrán por cuenta de la empresa lo que es un alivio para mi bolsillo. Ya estoy lista. Sin saber lo que me espera pero dispuesta a asumir el riesgo. Salgo de la casa con el clima lluvioso, mi teléfono confirma que será un día con fuertes lluvia. Suspiro y avanzo hacia el metro, en menos de una hora estaré en el aeropuerto. Algo me dice que este viaje cambiara muchas cosas en mí. Llegue diez minutos antes de la hora de partir, con mi maleta y mi bolso de mano, me vestí con un vestido gris y llevaba mi chaqueta negra, zapatos de tacones cómodos para el viaje, solo me aplique corrector de ojeras tratando de ocultarlas. Desde ayer que comenzó a llover nunca paro, estoy a la expectativa si cancelaran el viaje. En el hangar privado de la compañía está un grupo más grande del que pensé, estoy sola con mis audífonos señal clara para todos de que nadie debe acercarse, o que no estoy abierta a ningún dialogo. Todos parecen entenderlo ya que mantienen su distancia, hasta que una chica con cabellos alborotados se acerca a mí haciéndome señas, lentamente me quito los audífonos, le sonrió y ella sonríe sentándose a mi lado. - Hola mi nombre es Mercedes, también me puedes llamar Meche como mis amigos- ponle pause chica es todo lo que pienso, sigo con mi sonrisa en el rostro aunque tenga ganas de gritarle que no me interesa su nombre ni tener amigas. - Mi nombre es Lucia un placer, ¿necesitas algo?- ella me toma una mano. - Si por favor necesito hablar con alguien siempre me pongo nerviosa antes de estos viajes, ¿tú has viajado en avión?- su desesperación da mucho miedo. -No he viajado nunca en avión- contesto sin ánimos de avivar la conversación. -Yo solo he viajado 4 veces y dos de esas veces fue bajo la lluvia, las turbulencias que se siente son horribles, todos pensábamos que moriríamos, y está lloviendo, y estoy nerviosa, y quiero hablar, ¿puedes hablar?, tienes cara que te gusta hablar, vamos pregúntame lo que quieras, distráeme. -Bueno Mercedes, yo nunca he subido a un avión, pero estoy segura que ellos tienen la experiencia para hacer lo correcto en caso de turbulencias, o evitar que salga el vuelo de ser necesario si el clima se intensifica. -Dime Meche- me reprocha y hace algo súper extraño, como un puchero con su boca- Lu, te puedo llamar Lu, te voy a llamar Lu, suena a que tendremos una larga amistad, tú serás la tía de mis hijos, y yo seré la tía de tus hijos, ¿ya tienes hijos? Hay creo que no puedo dejar de hablar, estoy nerviosa, ¿tú me entienden verdad? ¿Te sientas a mi lado? Yo creo poder pedir eso, puedo escoger con quien morir si muero en ese avión- Creo que me pongo pálida porque de un momento a otro se calla. ¿Morir en ese avión? Yo no quiero morir sola, tengo muchos planes, y ahora hay una cotorra que quiere ser mi amiga, yupi que genial nótese mi sarcasmo y cero entusiasmo por favor. -Perdóname Lu, estaré sentada a tu lado todo el vuelo, podremos hablar de lo que quieras, prometo dejarte hablar y no robarme todo el tiempo, el vuelo dura 8 horas así que 4 horas tú hablas y las otras 4 horas yo hablo. ¿Trato?- ella aprieta mi mano. Somos interrumpidas por Nikita que llama la atención de todos.  -Gracias por su puntualidad, la lluvia aunque constante está a un nivel manejable, lo cual nos permitirá cumplir con la agenda, les entregare la confirmación de sus boletos para que comience el check-in, podrán ver su número de asiento y abordar cuando se haga el llamado- Mercedes me toca por el hombro derecho. -Hay Lu ya los boletos están impresos, querrá el destino que estemos justan durante 8 horas- por favor no, es todo lo que repetía como un mantra. Una chica muy linda comenzó a entregar los boletos al parecer nos conoce a todos aunque es primera vez que la veo. Mercedes me abraza de golpe luego de recibir su boleto y yo el mío, mi corazón se paraliza de tan solo pensar ir a su lado durante el viaje, por favor no. -Lu no iremos juntas ve- me enseña su boleto -tu estas en los puesto de atrás y yo en los primeros, pero te prometo que cuando lleguemos hablamos. -sonrió de todo corazón de la que me salvé - Un placer conocerte Mercedes, nos vemos en la isla- el chequeo lo hacen por los puesto de atrás primero y luego los de adelante, lo que me permite separarme de Mercedes, hago la cola, todo fluye con regularidad. Espero. Primera vez que me montare en un avión, no parece ser tan complicado, luego que terminan con el grupo de la parte de atrás hacen un llamado por los parlantes- Pasajeros con boletos del 15 al 30 por favor abordar el avión y esperar instrucciones- subo al avión con mis auriculares puestos esperando que está vez si funcione y nadie hable conmigo. Se montan todos los boletos del 15 al 30 pero mi asiento a mi lado está vacío, será que por fin tendré un poco de suerte, no demora mucho en subir los puestos delanteros y mi suerte se mantiene viajare sola, aunque Mercedes me dejo nerviosa, veo por la ventana que la lluvia esta como creciendo y con ella mis nervios y pensamientos del rostro de mi padre comienzan a pasar como flashes. Cuando creo que cerraran la puerta, sube un pasajero más, el ingeniero Josué Rojas y camina por todo el pasillo y va derecho a sentarse nada más y nada menos que a mi lado. Como es posible que justo él se sentara conmigo, mis nervios crecen, y mi corazón se acelera, decido seguir viendo por la ventana y con mis audífonos no escucho si aunque sea dijo hola. Al parecer me ignora, eso es perfecto, el en su mundo y yo en mi mundo. Por los parlantes suena que debo colocarme el cinturón de seguridad, asegurar mi asiento de manera derecha, y es ahí cuando se cae mis audífonos y quedo expuesta porque para completar cayeron sobre su pantalón, si fuera otra aprovecha a tomar mis audífonos, pero no, soy Lucia, me volteo, el sonríe mientras recoge mis audífonos. -¿Esto impedía que me dijeras hola?, ¿lo guardamos o lo seguirás usando? Pestañeo sin poder creer que si me saludo, y habla conmigo como si nada, yo quede muda, mi cerebro no procesa palabras. Al estar en silencio sin responder el vuelve a tomar la palabra. -Qué tal si tú decides- coloca los auriculares en mis manos. Yo sonrió como la propia boba y me las arregló para hablar. -Hola no me di cuenta cuando se sentó- miento descaradamente. No sé si volver a colocarme los auriculares, pero sus palabras retumban en mi mente, “tú decides”, porque aparte de bien portado sabe decir las palabras correctas. -Pedí a Nikita que me sentara a tu lado-dice de manera relajada y yo me pongo roja como un tomate porque sus palabras implican muchas cosas y no me conviene nada de esto. Así que me armo de valor y respondo. -¿Porque hizo eso? El abre sus ojos de la impresión o de la brusquedad al hacerle esa pregunta. -¡Ay! sí que dolió tu desprecio, pero fuera de lo que estés pensando, lo hice porque necesitamos transcribir varias informaciones al llegar, y quiero explicarte personalmente los detalles.-mi cara cambia de rojo intenso a pálido en un abrir y cerrar de ojos, lo escucho reírse y me enfurece que se ría de mi. -Como usted diga señor, estoy aquí para trabajar-lo digo viendo hacia la ventana, estoy arrepentida de no colocarme los audífonos cuando me los regreso. -No me llames señor por favor, suena como llaman a mi papa, ¿sabes que pareces un camaleón cambiando de color?, y tus ojos se abren mucho antes de hallar una respuesta que para ti es la adecuada, creo que usas muchos filtros en la vida, dime ¿que estas tratando de ocultar?-esta pregunta la hace viéndome directo a los ojos, sus ojos son tan intensos y siento que me leen mi alma. Suena una alarma. Las aeromozas instan a mantener la calma mientras pasamos por las turbulencias, yo quedo muda y de manera impulsiva tomo la mano del ingeniero dios del olimpo a mi lado. Él no dice nada cosa que agradezco porque después de todo, no quiero morir sola. Y esto parece que será el fin de todo. De repente salen frente a la cara de todos las máscaras de oxígenos estoy congelada siento que me sueltan la mano pero no me muevo. El ingeniero me coloca la máscara de oxígeno y luego noto que él se la pone. Y para mi mayor sorpresa me toma de la mano, es extraño pasar por un momento gris y tener a alguien que te coloque la mascarilla para que respires y mucho más extraño que te tome la mano.
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