8.Turkei

1513 Palabras
Tukei LUCIA Por fin llegamos a las embarcaciones que nos llevarían a la isla. Mi mente se va a María, espero que la persona que llamo, la recoja y pueda huir lo más lejos posible de sus padres, nadie merece ese trato en definitiva, todos tenemos el derecho a tomar nuestras propias decisiones y más si esa decisión te va a unir a otra persona de por vida. Después de unas breves instrucciones nos montamos con ayuda en las balsas, y cuando comenzó el viaje, logre entender porque nos dieron impermeables, el agua no pedía permiso para invadir todo tu espacio personal, podía sentir como caí sobre mí, pero el plástico de color amarillento impedía que llegara a mi ropa, en cambio mi cara sí que recibió mucha dosis de agua. Estaba muy oscuro para observar el alrededor, tampoco tenía ganas de meter mis manos en el agua, las instrucciones fueron suficientemente específicas, para saber que el rió estaba lleno de pirañas no muy amigables a la hora de arrancarte tu piel y el hueso. Disfrute el viaje, el sonido del motor, y para que el momento se volviera una experiencia inolvidable, comenzó a llover. Dios bendiga a estos impermeables inmensos que cubrían mi cuerpo y mi maleta, todos hacían silencio, estaban concentrados en no mojarse. Lo que fue un viaje corto para mí y eterno para muchos, que comenzaron a quejarse, nos permitió llegar a la isla Tukei, con una población aproximada de quinientas personas, y muchos mosquitos que comenzaban a agradecer la sangre fresca que llego a visitar su territorio. -Las mujeres sigan a Nikita que les mostrara donde dormirán, y los hombres sigan a Gustavo- dijo la voz del ingeniero. Todos estaban cansados sin ánimos de acotar nada, yo deseo mi cama y espero no tener que compartir mi cuarto con nadie. -Síganme por favor, estamos cerca, serán ubicadas en unas cabañas, que tienen 2 cuartos, un solo baño para compartir. Les agradezco que se sujeten a la distribución establecida, no está organizada por amistades o favoritismo de ningún tipo, está ubicada para el funcionamiento óptimo del proyecto, esa debe ser la prioridad de todos, profesionalismo es lo que se está esperando de todos nosotros. Mientras Nikita explicaba todo, caminamos por unos quince minutos, y se ve a lo lejos unas cabañas rusticas con un toque mágico, será divertido, lo dije sin una chispa de ánimo. Comenzaron a nombrar las cabañas, tienen nombres extraños, creo que era más fácil ponerles número, que esos nombres que constaban pronunciar. Fueron llenándose una a una y a mí no me nombraban, esperaba con muchas ganas una cama donde reposar mi cabeza pero no pasaba nada, con quien tendré que compartir la cabaña, al menos tendré un cuarto sola, cuando todas las mujeres entraron a sus cabañas note que solo quedábamos Nikita y yo, destino cruel me toco la jefa. -Lucia tú y yo estaremos en tukeidah, la última cabaña de mujeres, espero que sigas las normas colocadas ya que no tolero las escusas, bienvenida a Tukei. -Si señora- le conteste. -No me llames señora, tengo 20 años y tu estas a punto de cumplir 18, nuestra sede se jacta de tener el personal más joven, debemos ser la cabaña modelo. -Está bien, ¿puedo ir a descansar?- le pregunte de manera plana sin ánimo de avivar la conversación. -Por supuesto, no debes pedirme permiso para eso- contesto un poco enojada ya no sabía ni porque. -Buenas noches- fue mi respuesta al entrar a mi cuarto, mi espacio durante dos meses, y tendré que compartir techo con una de las jefas. Escuche que tocaban la puerta de la cabaña, pero no salí, afuera estaba Nikita y seguro la estaban buscando a ella, por hoy ya estaba suficientemente agotada, me tire sobre la cama con la ropa que tenía puesta, quedándome dormida en poco tiempo. * Escuche que tocaban mi puerta, y al intentar pararme rápidamente de la cama, tropecé con la sabana y caí directo en el suelo, al sonar el golpe, la puerta se abrió y en el umbral estaba Nikita con ropa de pijama, viéndome con una ceja alzada. -Te paraste con el pie izquierdo-. Dijo aguantándose las ganas de reír, genial la payasa personal de Nikita. -Tropecé al intentar pararme, me asusto el ruido de la puerta-dije sin un mínimo de ánimo. -Veo que dormiste con la misma ropa de ayer, sabía que no habías leído las normas de la cabaña porque no volviste a salir de tu habitación, ya son las 6 de la mañana y a las 7 todos deben estar en el comedor, comeremos por cabaña, seremos una especie de compañeras, así que no me hagas llegar tarde. - Estaré lista a tiempo, gracias por despertarme. -De nada compañera- cerró la puerta y escuche claramente su risa. Me levante desenredándome de la estúpida sabana que provocó mi caída, feliz primer día en Tukei, dije para mis adentros, tome mi toalla y mi bolso con mis cosas personales, para ir al baño y no vi a Nikita, pase directo y comencé a acicalarme, luego de estar como nueva. Salí del baño con el uniforme establecido, un mono ligero, camisa gris y zapatos deportivos, las camisas tenía el logo de la corporación manantial adelante y en la parte de atrás las palabras proyecto génesis. Al salir del baño, me detuve frente a las normas que estaban en la pared y comencé a leerlas lentamente para memorizarlas, o al menos recordar la mayoría de ellas. No se permite la entrada de visitantes a las habitaciones. El uso del baño debe ser de manera consiente para que los dos habitantes de la cabaña puedan tener acceso a él. Está prohibido el uso de drogas y alcohol dentro de la cabaña, deben asistir los dos habitantes de la cabaña juntos a las horas de la comida, desayuno 7:00 Am, almuerzo 12:00 Pm, cena 6:00 pm, solo podrán comer juntos, de no estar la otra persona perderá su comida de la hora asignada, la hora de pasar seguro a su cabaña son a las 10:00 pm luego de esa hora, está prohibido que circulen por el campamento. Es una lista de normas tan largas y específicas que no alcance a leerlas todas, Nikita sale de su habitación, sin verme directamente. -Si estas listas vámonos, necesito hablar con Josué antes del desayuno- acomodo mi ropa, pensar en Josué trae en mi un sabor agridulce, espero volver a ver ese hombre que me tomo mi mano en una turbulencia, ese hombre acelera mi corazón, nublando mi mente, pero el mismo que tiene arrebatos, y se enoja fácilmente, me gano con ese temperamento tan voluble. -Puedo esperarla en el comedor- le dije con la esperanza de no estar con ella de arriba abajo, y nerviosa de volver a ver al dios del olimpo. -¿Eso es un chiste?, supongo que no leíste todas las normas, que no se puede estar solo fuera de las cabañas, esto no es el paraíso, la isla tiene sus normas, y debemos respetarlas si no queremos meternos en problemas con los residentes, en especial las mujeres no podemos estar solas. Sin entender por qué tanto drama y tantas normas, asentí con mi cabeza. -Dejare esto en mi cuarto- dije mostrando el bolso de baño, y saldré con mi equipo de trabajo. -Apúrate- madre santa esto será así durante dos meses, por favor que me secuestren los alienígenas. Entre en mi cuarto y como entre salí, no quería más sermones, recomendaciones o acotaciones por parte de Nikita. -Estoy lista- dije al salir del cuarto con mi morral, donde cargaba el portátil. -Ya era hora- dijo abriendo la puerta. La seguí, sin decir más nada, y ella tampoco abrió su boca, note que nadie iba solo, todos subían y bajaban de dos en dos, que misterio esconderá esta isla, y si tenemos autorización de estar aquí, porque no podemos andar solos, tarde o temprano me enteraría, sin dudas pondré mayor atención en los informes que trascriba para la sede principal. Caminamos unos cuantos pasos, cuando nos conseguimos con Gustavo el encargado de repartir las cabañas de los hombres, y junto a él estaba el ingeniero Josué, que nos observaba con semblante serio, sin dudas su humor apesta el día de hoy, donde está el chico del avión, ese sí que es genial. -No fue por mí que llegamos tarde Josué- dijo Nikita viéndome. Yo no estaba incluida en la conversación, así que ignore las miradas de los tres.  -No estoy preguntando por que llegaste tarde, hablemos caminando hacia el comedor. El humor del ingeniero estaba fatal, o seguirá enojado por la polizón que monte en el autobús, quiero una oportunidad para hablar con él, pero solos, por los momentos callada me veo más bonita, en su momento espero escucharlo, que me escuche, no me defenderé por darle una oportunidad a maría, soy culpable de ayudarla, y al final eso me salió bien, el proyecto sigue activo, primer día en Tukei allá vamos. Ruego tener tiempo en la isla sola con Josué, destino ayúdame.     
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