Capitulo 1 Memorias del pasado
Narrador Omnisciente
Matteo estaba desesperado su empresa, estaba en quiebra, alguien había estado sacando dinero sin ser detectados dejando a Company Lombardi casi en la bancarrota, en un intento por salvar la empresa de su familia, intento hacer negocios con algunos empresarios que habían hecho negocios juntos, pero estos se negaron, al descubrir la situación en la que estaba envuelta.
Y era obvio, nadie querría apostar por una compañía que estaba a un paso de declararse en ruinas, cada socio que veía, cada socio que rechazaba su oferta.
Su equipo de contadores y administradores, no explicaban la fuga de dinero, según las cifras todo marchaba de la forma correcta, tenían contratos millonarios, eran una de las mejores empresas de Italia, y ahora, todo eso solo era un recuerdo.
Todo comenzó a empeorar, los empleados exigían sus pagos, pero la empresa no tenía como solventar sus sueldos, los inversores comenzaron a romper sus contratos, decían no querer trabajar con una empresa en bancarrota, aunque intentaron no pudieron retener por más tiempos a los socios.
Cada uno de ellos comenzaron a desaparecer o a irse con la competencia, quienes no desaprovecharon la oportunidad de poder llevar la delantera en los negocios, aquellos socios que aún confiaban en la gerencia de Matteo, se habían quedado para intentar sacar a la empresa del pozo donde se encontraban.
Por un momento vio la luz al final de túnel.
Pero, no todo puede ser bueno, así que sin que él lo supiera alguien deseaba acabar con su empresa, y con el mismo Matteo. Este desconocido comenzó a tejer unas telarañas de mentiras en contra de su integridad como un empresario exitoso, esparció rumores, sobre el estado de la empresa, una información que la familia Lombardi, estaba intentado de mantener bajo siete llaves.
Los empleados de los cuales Matteo había colocado su confianza, decidieron irse con la competencia, llevando con ellos parte de las ideas de antiguos proyectos, los cuales serían usados para intentar salir de la crisis económica. Matteo quería retener a esos empleados evitar que se fueran, incluso pensó en buscar algún préstamo al banco, pero ninguna de las opciones fue aceptada por estos ellos.
Comenzó a frecuentar los eventos sociales en busca de inversores, de aquellos que tuvieran la intención de invertir, estaba dispuesto a ceder un porcentaje mínimo de las acciones, pero sabes que el mundo de los negocios es un mar lleno de tiburones listo para atacar a su presa.
Al saber que la familia Lombardi presentaba algunas dificultades económicas, querían sacar provecho ofreciendo quedarse con más de la mitad de las acciones, dejando a Matteo sin poder tomar decisiones en su misma empresa, aunque estaba en una encrucijada, no pensaba dejar en manos inescrupulosas algo por el cual trabajo sin descanso.
Una mañana estaba sentado en su oficina, mirando al vacío observando como en cuestión de meses, no quedaba nada de la imponente empresa que un día fue, los pasillos estaban vacíos, cuando antes siempre estaba lleno de murmullos por los empleados que se movían de un lugar a otro.
Ahora, todo estaba vacío, en completo silencio, recostó su cabeza en el respaldar de su asiento, pensando en que todo su esfuerzo por años estaba a punto de volverse cenizas porque no había podido lograr que un solo inversor quisiera invertir en una empresa llena de deudas.
Cierras sus ojos por un momento, dejándose llevar por la angustia que le embarga y por el trago amargo que calienta su garganta, unos golpees en la puerta llaman mi atención.
Aparece la persona que menos creí que vería...
— ¿ Qué haces aquí? .- camina hasta quedar frente a mi escritorio, tiene una sonrisa que trata de disimular. — Vine a ver si era cierto los rumores, pero.- mueve su cabeza mirando todo a su alrededor. — Veo que son cierto, estas arruinado, el gran Matteo Lombardi, ya no es el brillante y temido empresario.
— Ahora solo queda el polvo de sus cenizas, de lo que fue y ya no es.- dice con una sonrisa de satisfacción, que desearía poder borrarle.
— Has visto que todo lo que dicen es cierto, ya llegaste acá a restregarme mi fracaso, ahora ¡VETE DE AQUI!-
— No te enojes querido, estoy aquí por algo que podría interesarte.-
Suelto una sonora carcajada sin poder evitarlo, la mujer frente a mí me mira con una mezcla de rabia y enojo.
— ¿Algo que podría interesarme?, por favor, nada que salga de tu boca podría tener algún interés de mi parte
— Oh, no, ¿ seguro?.- frunzo el ceño al escuchar su pregunta — Yo que tú, escuchaba mi propuesta, mira que soy la única que puedo ayudarte.- ni loco escucho a esta bruja.
— Vete, no vengas más.- se levanta aun sin dejar esa estúpida sonrisa.
— Bueno, después no digas que no quise ayudarte. Sigue buscando inversores, de todas formas, nadie va a apoyarte.- dice eso ultimo mientras se dirige a la salida.
¿Como sabe que estoy en busca de inversores?, ¿ Alguien se lo habrá informado?.
— Espera un momento.- se detiene — ¿Como sabes que estoy buscando inversores?, ¿Me estas espiando?.- no puedo evitar no preguntarle.
Da la vuelta con una mirada que no se descifrar y una sonrisa ladeada.
— Matteo, nada en este mundo de los negocios pasa desapercibido, todos en la alta elite están comentado la ruina de la familia Lombardi, así que, no es difícil conocer cada paso que das. Además, recuerda que mi familia también tiene una de las mejores empresas de Italia, tiene sus maneras de sacar información.
¡Mierda! No pensé en esa posibilidad, creí que estaba manejando la situación con discreción, pero al parecer no es así.
— Bien, ya dijiste lo que tenías para decir, ahora déjame solo. -
No se mueve de posición.
— Matteo, ¿ Qué opinas si te digo que puedo ayudarte a sacar la empresa a flote?.-estoy intrigado, más que interesado.
— ¿ Y cómo harías tal cosa? , ¿Con el dinero de papi?.- se bien que ella no tiene dinero propio.
— Matteo, tengo mi propio dinero, recuerda que soy de una buena familia mi apellido es respetado en el mundo empresarial, un negocio con nuestros apellidos sería un completo éxito.-la verdad que dudo que pueda ayudarme, pero hare como que sí.
— Hagamos como que, acepto tu propuesto, que permito que me ayudes a llevar a flote la empresa ¿Que ganarías tu?.- su sonrisa se ensancha, sabía que esta “ayuda” venia con doble intención.
— Hombre inteligente, que bien me conoces, en efecto, quiero obtener algo de esta unión empresarial, pero si yo voy a apostar todo por el todo, tú también debes hacerlo.
Un sentimiento no muy bueno comienza a gobernar mis pensamientos...
— Habla de una vez, deja el misterio.- me da esa sonrisa sangrona que tanto odio.
— Quiero que...
Escucho su propuesta, sin poder creer lo que sale de su boca, si antes hubiese sabido lo manipuladora, y tan mala persona que era, jamás me habría fijado en ella, pero bueno, en esos tiempos, no tomaba en cuenta las actitudes, solo me fijaba en el cuerpo.
Y debo de admitir, que me deje impresionar por su belleza y sus exuberantes curvas, pero justo ahora, esas “cualidades físicas” me parecen lo más desagradables del mundo.