Al rescate- Henry McMana POV

987 Palabras
Henry y yo seguimos a Carolina por los pasillos de la nave donde almacenan las suministros de bebidas alcohólicas. No puedo evitar mirar el trasero de la mujer, me siento hipnotizado por el movimiento de sus caderas. Se repente el codo de mi hijo me golpea las costillas y por un segundo me falta el aliento. - Dady, cortate. - Oigo a Henry susurrarme con tono jocoso. - Henry, ¿que dices? - Trato de disimular y desvío la mirada hacía las bebidas de las estanterías. - No me imaginé que fuera este tu tipo. - Henry sube un poco la voz y Carolina vuelve la cabeza al escucharle. Por suerte me pilla mirando el tequila de las estanterías. - Siempre es bueno probar cosas nuevas. - Disimulo señalando la bebida mejicana y puedo ver el ceño fruncido de Carolina justo cuando llegamos a una puerta, a la que llama dando dos golpes con el puño en la puerta. Desde dentro, tardan un par de minutos en contestar. - Adelante.- La voz de Jota se escucha desde dentro y Carolina abre la puerta y el ambiente cargado del interior se nota desde afuera. Henry es el primero en pasar y yo espero a que Carolina entre, pero ella niega con la cabeza y me hace un gesto con la mano para que entre. Una vez dentro noto la puerta cerrarse tras de mi, me vuelvo y no la veo dentro. Nos ha dejado a solas con su novio, que está sentado tras un escritorio destartalado. Apenas presto atención a la reunión pero noto la actitud hostil de Jota hacía mi, sin embargo con mi hijo se comporta de lo más natural, de hecho ambos parecen contentos con el resultado de la reunión. Jota se levanta de su roñoso escritorio y nos precede hasta la puerta. Estoy a punto de presentar mi mano a modo de despedida cuando Jota abre la puerta y sale del despacho. Mi hijo y yo le seguimos. Pocas veces puedo ver a mi hijo trabajando fuera de nuestros despachos y me siento orgulloso de él, que sigue presionando a Jota para que tenga más flexibilidad en el suministro para las fiestas itinerantes. Ni me he dado cuenta cuenta que hemos llegado a la entrada de la nave. Henry le da la mano a Jota y a Carolina, tras lo cual imité su gesto, mirando a los ojos a Carolina. Parece estar un poco más gordita y su piel un poco más bronceada que la otra vez. De repente noto la mirada de Jota en mi cogote. Es una mirada heladora a pesar de que está sonriendo. Henry, que está camino de nuestro coche no se ha dado cuenta de nada. Le sigo tras despedirme y, en cuanto salgo del almacén, la puerta se cierra. Henry, ya montado en el coche mi mira impaciente, pero algo me detiene. Me siento paralizado, una soga invisible me está atando al interior del almacén. Henry me mira y nota que mi cara se ha trastocado al sentir que algo va mal. Sale del coche y se queda a mi lado. - Dad, ¿que ocurre? - No lo se Henry, pero creo que tengo que ir ahí adentro de nuevo. - No dejo pasar un segundo cuando estoy tratando de abrir la puerta del almacén. Está cerrada y oigo la voz de Jota gritar. Henry saca su arma y se dirige a una puerta pequeña lateral, agarra el picaporte y la puerta se abre. Antes de que mi hijo pueda entrar, me cuelo yo en la nave y veo a Carolina encogida sobre si misma, zarandeada por Jota, que la grita. De dos grandes zancadas me coloco a su lado y separo a Carolina de Jota. Henry también está dentro, ha guardado su arma y mira con reproche a Jota. - ¿Estas bien? - le pregunto a Carolina mientras la sujeto los brazos para que entienda que ya ha pasado todo. - No te acerques a ella.- Me grita Jota mientras vuelve a acercarse a nosotros, pero Henry se interpone en su camino. - ¿Que está pasando aquí, Jota? - Henry pone los brazos de parapeto para que Jota no siga andando y le explique que está pasando. - Por favor, déjeme, esto lo va a empeorar. - Carolina solloza en mis manos mientras habla muy bajito. - ¿Como que lo va a empeorar? - No puedo evitar gritar de rabia. - ¿Es que esto no es lo primero que te hace? - Henry se vuelve hacía nosotros, y mira con horror a Carolina. Se vuelve de nuevo a Jota y comienza a empujarle. Tiro de Carolina para sacarla de la nave, pero se resiste. Jota comienza a enfrentarse a Henry hasta que este se lleva la mano hacía donde guarda su arma, con lo que Jota para su ataque y se dirige a mi. - Déjala en paz. Ella está bien. - Puedo sentir el cuerpo de Carolina tensarse cuando Jota habla. Aprovechando que ha bajado la guardia vuelvo a tirar de ella y consigo sacarla del almacén. La monto en el coche y cierro de golpe la puerta, haciendo que Carolina rompa a llorar. Me doy la vuelta para entrar en el almacén a buscar a mi hijo cuando este sale a grandes zancadas y agitando la mano derecha. Me sonrío, pues es evidente que le ha dado uno de los famosos derechazos McMana. - Father, ya puedes empezar a explicarme porque acabo de joder un buen negocio. - Frunce el ceño cuando nota que de leve sonrisa paso a sonrisa abierta. - ¿No te gusta ser caballero andante de una damisela en apuros? - Me río abiertamente, aunque noto que Carolina llora más fuerte dentro del coche. - No me jodas Dad, que ya tienes una edad. Además, ¿mama? - Bueno, esto solo me ha abierto los ojos.
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