Lo conocía ya un tiempo, pero jamás se imaginó que pudiera ser capaz de responderle de esa manera, ella no era nada de él, más que su amiga, para ser humillada o maltratada por las inseguridades de Roberto. Y esta vez había llegado a su fin, no estaba dispuesta a tolerar más de ese maltrato, no más de comentarios hirientes. Su límite había llegado ya, esta vez sabía que no volvería a dar el brazo a torcer con él, porque una oportunidad, no se merece más. Además, que, se sentía demasiado enojada; por una parte, quería despotricar, pero por otra no, ni un poco y por eso decidió mantener el teléfono apagado porque ya su lado masoquista estaba ahí, pidiendo que se castigue y que lea los mensajes de él para ver que desea al final de cuentas, pero no cedió a sus deseos tóxicos. —¿Me habrá escr

