El hombre guapo se removió en su lugar para mirar por el vidrio de la ventana, llamando la atención de Jhazlym que movió los dedos alrededor del bolsillo más cercano, a ese que tenía el teléfono apagado. Golpeó la superficie con las puntas de los dedos, respirando silenciosamente, ligeramente agitada y con el corazón inquietó que parece que quiere salir de su pecho, despiadado. El dolor sigue ahí, creciendo cada vez más y el nudo que va creciendo en su garganta, sus ganas de llorar son muchas, y ahí va una que va deslizándose por el nacimiento de su ojo. Esa lágrima fue bajando muy despacio, otras nuevas fueron cayendo, poco a poco fue humedeciendo sus mejillas que se iba limpiando mientras seguía con los labios separados, intentando respirar porque ella no sabe respirar por la nariz y ape

