LOBA DE REGRESO.

2199 Palabras
Los rayos del sol ya se colaron por mi ventana, me levanto como el mismísimo flash para entrar al baño, después de hacer mis necesidades, me detengo frente al lavamanos, pero con los ojos cerrados, de pronto un dolor en mi cabeza provoco un mareo, una punzada llego a mi corazón, haciendo que mi cuerpo temblara horriblemente, mis huesos empezaron a doler, mientras mis músculos se empezaron a encoger, dándome calambres, con mucho dolor insoportable, me detuve como pude  de la meseta del lavamanos; ahí fue donde vi un cambio radical en mi experiencia, mi cabello había crecido muy por debajo de los hombros, mi cabello tenia doble color, la parte de arriba estaba pintada de color rajo carmesí, mientras la de abajo de un plateado, ya no era blanco,  mis ojos estaban parpadeando de varios colores, y para el colmo mis venas estaban brillando. La respiración empezó a faltarme, el dolor era insoportable, me asuste. ¿Qué es lo que me está pasando? Un grito de desesperación y terrón salió de mí, provocando que Lea llegar muy asustada al lado de mí, ella me hablaba o al menos veía que sus labios se movían, pero no la escuchaba, solo me sacudía, pero no podía ni siquiera hablar, solo vi como mi prima salía corriendo, y a los minutos entro a toda velocidad, mi hermano, Aldara, Luck, Gilbert y mi madre; el mareo se intensifico, mis ojos se estaban cerrando, lo único que pude sentir fueron los brazos de mi hermano que me cargaba. Mi cuerpo no responde, no puedo escuchar ni una sola palabra, no puedo hablar, mis ojos arden, al igual que mis huesos y músculos, mi corazón duele, tal vez como si me hubieran apuñalado, la respiración apenas si la siento, por dentro de mi cuerpo se siente que rasguñan y muerden, todo mi cuerpo está temblando como gelatina. Quiero que acabe esto, no soporto el dolor, ni siquiera sé que me está pasando, ni porque, solo espero que acabe muy pronto y me expliquen qué demonios está pasando con mi cuerpo. POR ELINAR. Llevo varios días durmiendo en la habitación de mi hermana, ya que mis suegros están durmiendo en la casa, y Fanny les dio su habitación, solo para obligarme dejarla dormir conmigo, pero ni que lo sueñe, así que yo he dormido en la habitación de Aldara, claro después de tantos gritos de Fanny y de mi madre, según para que disimulara. Después de unos días largos, y una noche horrible por no estar junto a Lua, la verdad no sé qué, es lo que nos pasa a Gilbert y a mí, que en cuando miles de chicos, hijos de otros Alfas, le pidieron bailar con ella, nos pusimos furiosos, o era más bien celosos, si esa sería la mejor frase para eso, quería levantarme de mi asiento y aventarles un golpe a cada uno que intentaba coquetear con ella; ni por un segundo quise bailar con Fanny, aunque mi madre se enojó, porque mi suegro me veía muy mal, por no hacerle caso en toda la noche a su hija, preferí levantarme e irme con los chicos, no quería estar ni un minuto más al lado de ella, hasta con decirles que baile con mi hermana, que tampoco se atrevió a saludarlos, ella no está conforme con lo que mis padres decidieron para mí, aunque para ser sinceros lo quieren remediar, pero por ahora no. Estoy saliendo de la ducha, después de una larga caminata en el bosque con Sam y Liam, me hacía falta, no estaban tan contentos ya que después de la fiesta de ayer, la resaca aún seguía en sus sistemas y con eso el sueño, pero después se les olvido al darles el control a sus lobos. Me he acostado en la cama, comiendo frituras y con una película, al lado de mi están Liam y Sam, quienes solo se aventaban las palomitas.  -     ¡Deténganse! – exclame – limpiaran la habitación. -     ¿De qué te preocupas? – pregunto Liam – ni es tu habitación. -     Pues por eso mismo - bufe – ella vendrá y sabrá lo que hicieron. -     Hay si tú, mi hermana es sumamente frágil – hablo Sam con voz chillona. -     Dejen de molestar o le pediré yo mismo que les pate, el trasero – hable. -     Pero si tú nos invitaste – hablo Sam – hazte responsable lobito. -     Pero no para que la ensuciaran idiotas – gruñí – ya me imagino como están sus recamaras, les diré a sus mamas que…- me interrumpen. -     El...eli…Elinar – hablaron los dos muy miedosos y temblando. -     ¿Qué les sucede? – pregunte muy enojado. Ellos solo apuntaron con sus dedos hacia el frente de nosotros con su rostro aun pálido, asustado y temblando; gire mi vista y mi sorpresa fue encontrara a la mismísima Dafne frente a mi muy seria y preocupada. -     ¿Dafne, que haces aquí? ¿Qué sucede? – pregunte mientras me levantaba de la cama - ¿Paso algo con Cornelio y Samy? – pregunte. -     No…no…no te acerques a ella Elinar – hablo Sam. Voltee a verlos, los muy ridículos estaban abrazados, temblando, que miedosos, ni aguantan nada, para eso me gustaban. -     ¿Dime que necesitas? – volví a preguntar a Dafne. -     Necesito tu ayuda – hablo seria, pero con su voz hermosa. -     Claro, solo pídelo – dije muy rápidamente. No me dio ni tiempo de ver lo que pasaba, porque poso su mano en mi hombro para hacernos desaparecer en un dos por tres, para aparecernos en una habitación grande donde se veía un comedor y una sala de star a lo lejos, Dafne camino hacia unos escalones que dirigían hacia una salida de la casa, ahí fue donde me di cuenta en donde estábamos. En casa de los hechiceros Helem (tez blanca, delgada, cabello n***o, con ojos color miel) y Austin (tez acaramelada, cabello castaño y ojos azules), quienes viven en un lugar neutral del bosque para no pertenecer a ninguna de las dos manadas; pasamos por el jardín, para caminar sobre el puente, llegar a la cabaña donde hacen sus citas y curaciones, subimos los escalones para llegar a la puerta, que se abrió con el poder de Dafne, dejándonos pasar y ver sentados en los sillones a Mael, Lea, mi hermana, Gilbert (si el Beta de Mael, se llama igual a mi lobo), la madre de Lua, y el chico que bailo anoche con Lua. Ellos se pararon instintivamente al verme, Aldara se lanzó a mis brazos con sollozos, todos tenían los ojos igual que los de mi hermana con una cara de preocupación y angustia, pero lo que más me impresiono fue que Lua no estaba al lado de ellos, ¿Qué ocurre aquí? -     ¿Qué sucede hermana? – le pregunte mientras la abrazaba. -     Lua…Lua esta – pauso – no sabemos que le sucede – sollozo. -     Sígueme Antilef – hablo Dafne. -     ¿Qué está haciendo el aquí? – pregunto el chico de anoche que bailaba con Lua - ¿De qué servirá que este aquí? – se cruzó de brazos sin querer dejarnos pasar – necesitamos ayuda, no a un niño mimado. -     ¡Luck! – hablo Mael – no necesito que te pongas así, yo decidiré si acepto la ayuda no tu – gruño – no eres quien, para ponerte así, yo soy tu Alfa, respétame – lo apunto con su dedo – no necesito tu negatividad. -     ¡Vamos! – exclamo Dafne, mientras me volteaba a ver. Camine atrás de ella, mientras Mael quitaba del camino a ese tal Luck, subimos las escaleras, rumbo al segundo piso, en donde se encontraban tres puertas, una que estaba abierta la cual era la bodega donde tenían varias plantas, aceites y cosas para sus curaciones o experimentos, en la segunda puerta   había una mesa, con una esfera de cristal y un caso grande como las de las películas que utilizan las brujas, y por último la tercera puerta que estaba cerrada, custodiada por dos Ninfas. La puerta se abrió sin que la tocáramos, dejándonos pasar a la habitación, en donde se encontraban Helem, Austin, Nelly la estudiante hechicera de los anteriores mencionados; algunas hadas, duendes, y más ninfas haciendo un circulo alrededor de la bañera, con algunas cosas, que para ser sinceros no se ni que es lo que contienen, pero no huelen tan mal, gire mi vista a la bañera y ahí estaba,  su pequeño cuerpo sumergido en el agua, una Nelly la sostenía para que no se cayera, tenía los ojos cerrados, su respiración era muy débil, se escuchaban algunos de sus huesos romperse y luego volver a su lugar, sus músculos se estiraban, su cabello ya no era blanco, era rojo con un color plata. Por un momento creí que no era ella, pero sus pecas y sus labios la delataron, sin olvidar ese pijama de gatitos, junto con la pulsera que le regalé y esos labios carnosos y exquisitos que ya no eran rosados, si no blancos sin color, sus venas brillaban por todo su cuerpo. Corrí hacia ella, tomando su rostro con las palmas de mis manos - ¿Qué fue lo que le paso? – hable sin siquiera voltear a ver a los demás. -     Su loba regreso – hablo Dafne, provocando que girara a verla – pero aún no se puede acostumbrar a su cuerpo, tiene miedo. -     ¿Cómo es eso posible? – dije muy confundido. -     Aún no sabemos qué fue lo que ocurrió – hablo Austin, mirando a Dafne – puede ser que escapo de donde estuvo encarcelada por mucho tiempo. -     Necesito que entres con ella y le aportes tus dones curativos, incluyendo que tu lobo intente comunicarse con el lobo de Lua – hablo Dafne – si no logramos calmarla…ella podría morir. -     ¡Eso no lo voy a permitir! – exclame muy asustado - ¿Qué es lo que necesito hacer? - pregunte. -     Solo entrar, abrazarla e intentar curar su cuerpo con tus dones – pauso – e intentar que tu lobo hable con el de Lua, para poder calmarla. -     Está bien, hare lo que tú digas – me levanto de el piso. -     Quítate tu ropa y ponte esto – hablo Helem, extendiéndome una bata blanca – apúrate, necesitan cerrar el círculo. Como si se tratara de, el mismísimo flash, hice la que me pidieron poniéndome la ropa, se acercaron a Lua para quitarle también su pijama, y ponerle una bata igual a la mía, una de las ninfas se acercó a sujetarle su cabello en una trenza; me adentre a la bañera, mientras Nelly y Helem tomaban su cuerpo y así poder entrar con más facilidad sin golpearla. Una vez adentro, tome su cuerpo para abrazarlo, como aquellas veces en las que estábamos solos, aunque esta vez seria con mucha delicadeza, pose las palmas de mis manos en su estómago, acerque mi cabeza a la suya, poco a poco mis venas empezaron a brillar, sin olvidar mi cabello, pero eso no me importo, le di varios besos en sus mejillas. -     Por favor, vuelve a mí – dije al lado de su oído y con susurros. =Por favor haz todo lo posible para conseguir hablar con su loba, la perderemos= hable con Gilbert, mi lobo. =Eso intento, pero al parecer ella no quiere, está muy escondida, sin mencionar que no tiene olor= hablo Gilbert. =Pues vuelve a intentar, se sutil= le conteste a mi lobo. =Bien, bien, solo no me preguntes a cada rato, si no te respondo, es porque estoy muy ocupado= hablo Gilbert. =No juegues, te necesito, solo nosotros podemos hacer esto= hable. =Si ya lo sé, no presiones, bye= CIERRO LINK. Esto es muy raro, miren que de la nada regrese tu lobo y después de tantos años, es muy difícil que alguien logre sobrevivir a que le quiten su lobo, siendo tan pequeña, Lua logro vivir gracias a la luna y a nuestro padrino Lucifer, pero esto ya es otro caso y créanme no voy a dejar que ella muera…ahora que lo pienso, necesitaremos un poco de ayuda. LUCIFER ¿Dónde estás padrino? Bueno después de la borrachera de ayer, aunque no lo crean si vino a la fiesta de Lua, sin mencionar que embrujo a todos para que se pusieran a bailar, porque muchos de los Alfas estaban más aburridos que la mismísima Mona Lisa. Cerré mis ojos por unos minutos, para poder concentrarme y empecé a invocarlo, solo con su nombre, por varios minutos no deje de llamarlo. “Lucifer, rey del círculo infernal, ven a mí, atiende mi llamado”.   20 minutos después de tanto invocar al mismísimo Lucifer, apareció dentro del círculo, aun lado de la bañera, al verlo todos los presentes saltaron de susto y con gritos de miedo, la única que ni se inmuto fue Dafne, quien solo lo miraba muy seria, suspiro pesadamente, mientras Lucifer le empezó a mandar miradas picaras a la ninfa, frente a él; cuando volteo su mirada cambio, a una oscura, que hasta a mí me dio miedo, mucho miedo, para ser sinceros.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR