Las puertas del ascensor se abrieron para nosotros. Iván estaba muy molesto, sus mejillas estaban rojas y su ceño más fruncido que nunca. No me atrevo a peguntarle sobre su hermana pero muero de la curiosidad por saber porque se llevan mal. Todo el tiempo pensé que solo eran Katherina, Nikolai y el. Pero, pronto caigo en cuenta de que no sé nada de él o su vida personal. Solo leí el informe que me dejo mi padre en que solo hay información sobre su organización y sobre su visita en Irlanda. Miro nuestras manos aun entrelazadas, el agarre de sus dedos con los míos es poderoso. No sé si tomarlo como un gesto de protección o porque necesita agarrarse de alguien. Busco su mirada y… —Te hablare de ella más tarde. Pero no te preocupes, no es nadie importante para nosotros, solo heredo una peque

