Iván. Dormimos unas horas, suficiente para mí, pero no para ella. Su cabello rojo desparramado entre las sabanas al igual que su cuerpo, son algo digno de admirar. Entro al baño y dejo correr el agua mientras me lavo los dientes. Sonrió al ver lo que me muestra el espejo, Fui marcado por las uñas afiladas de Bárbara y mi piel parece un mapa. No voy a quejarme, ambos dejamos una marca en el otro. Entro a la ducha y siento el ardor de las heridas con el contacto del agua caliente. No le doy importancia y me apuro en lavar mi cabello. Tengo que cortarlo, lo he estado posponiendo por años. Sera después de la boda… supongo. No voy a presionar a Bárbara, quiero que ella sola se dé cuenta de que no todos los hombres son unos cretinos. Yo lo soy también, pero no con ella. Minutos después sa

