Al cabo de unos pocos minutos, se desató una tormenta impactante, que comenzó a arrasar con todo lo que había alrededor, incluyendo a los elfos y hadas luces, quienes habían quedado anonadados, con la reacción inesperada de Amazonas. —¡Auxilio!, ¡Auxilio! –Gritaba, Constanza, tratando de aferrarse a las raíces de un árbol, que sobresalían del suelo –No me puedo aguantar, ¡Fabián! —¡Aguanta un poco más, Constanza!, yo casi no puedo agarrarme – Gritaba, Fabián, desde el otro extremo. —¿Qué está pasando? ¿Por qué ocurre esto, si hace un momento había sol? Sebastián, ¿Dónde estás?, ¡Ayúdame! – Se preguntaba y a su vez, gritaba Regina, en medio de la desesperación. —Ya decía yo, que, mucho, habíamos pasado para llegar con vida a Firenever. Algo me decía que íbamos a parar bien mal, más tard

