Al salir de la habitación, donde las Luces, se encontraban con las hadas danzarinas y Denisse, tratando de salvar a ésta, de las garras de la muerte, quien estaba más cerca; que lejos, el ambiente, se tornó diferente, se respiraba una vibra serena y a su vez, cargada de gran emoción, o al menos, eso era lo que sentían Constanza y Regina, quienes corrían hacia el salón, de donde provenían unas voces conocidas, y, muy añoradas por ellas. Sin embargo, la longitud del pasillo, que era, relativamente corta, se tornaba exageradamente larga, como si alguna inexplicable energía, no permitiera, que éstas se acercaran más de la cuenta al encuentro, con aquellas personas que, por sus voces, tanto las atraían. Agatha, ya se encontraba del otro lado del pasillo, a unos pasos, de voltear hacia el lugar

