La más pequeña de las princesas.
El sol brillaba, como todas las mañanas entraban los rayos por la ventana e iluminaban la habitación de la princesa Isabel, era una pequeña habitación a comparación de sus ocho hermanas mayores, pero eso noe molestaba en absoluto a la princesa, se levantó, lavo su cara con agua, cepillo su negra cabellera, y se vistió con un vestido color cielo, se colocó sus zapatos y antes de que el reloj marcará las ocho bajó corriendo las escaleras del gran palacio. Ya en el comedor se encontraban sus hermanas, Amelia, la hermana mayor, dotada de gran belleza, además de educada e inteligente, a un lado de encuentra Becca, la segunda hermana, su carisma y bondad era admirada en todo el reino, Catalina la otra hermana, ella contaba con mucho talento de música, tocaba 10 instrumentos en total, Diya, habla 5 idiomas en total y es encargada de ayudar a su padre como traductora, Esmeralda, su don para la pintura era exquisito y como lo dice su nombre sus ojos eran de un color esmeralda, Fatma, el baile era la suyo, siempre era quien más destacaba en las fiestas, pero su carácter dejaba mucho que desear. Geraldine y Hasha, las gemelas, les sobra a entusiasmo en los deportes y buen ojo tenían para planear ataques, y por último no menos importante tenemos a la novena princesa, Isabella si bien ella no fue dotada de dones como sus hermanas, no porque no quisiera, si no porque no tuvo la oportunidad por sus padres, no fue fruto de un amor, si no de un "error" por parte del rey, uno del cual se hizo cargo por obligación, para no perder el trono...
-Buenos días princesas -Dijo el rey Vikram-
-Buenos días padre-Contestaron las princesas
Su madre, la reina Acalia regresa hoy, espero que tengan ansias de verla-Comentó el rey
Me alegra saber que madre regrese hoy-Dijo Amelia
Espero que traiga con ella un pretendiente digno de nosotras, sus ocho hijas-Dijo Fatma mirando con desprecio a Isabella, ella ya estaba acostumbrada a tales muestras de "afecto". El rey rió complacido.
Claro que sí, mis princesas merecen al mejor de los príncipes y próximamente reyes, así cuando yo no esté aquí ellos pueden velar por ustedes.
Al término del desayuno las nueve princesas se pusieron de pie e hicieron una reverencia para despedir al rey.
Fatma. ¿En serio debiste ser tan cruel? Sabes que no me gusta que hagan de menos a Isabella-Comentó Amelia
Esta bien Amelia, no es muy raro escuchar a Fatma decir esos comentarios-Respondió Isabella
Fatma es muy hermosa, pero su carácter deja mucho que desear-Comentó Geraldine
Si bien Isabella no era querida por sus padres Amelia y Geraldine la querían como una hermana más.
Iré a caminar por el pueblo-Dijo Isabella llenando una bolsa con frutas y comida del palacio.
Sabes que madre llega esta tarde. No llegues tarde - Comentó Esmeralda.
Llegaré antes que madre llegue, no se preocupen-Isabella corrió para salir del palacio.
Ella adoraba estar fuera de este, el aire y las personas eran muy diferentes y aunque nadie supiera quien era ella en realidad no le molestaba en lo absoluto, caminó por la plaza principal, frente a esta se encontraba la iglesia del Reino, vio salir a un pareja de recién casados, para ella no era importante casarse pues su padre le había dicho que no era importante para él reino. Salió un poco a las afueras del reino, ahí se encontró con un amigo de ella, o así lo llamaba, era un árbol de ciruelos.
Hola amigo, ¿cómo se encuentran tu hojas?-Ella lo sobo de la corteza y escuchó como jalaban ciruelos de él, ella se asomó para ver de quien se trataba-¿Quien eres? - Preguntó
Ah perdón, ¿es tu árbol?-Era un hombre, esos a los que llaman buen mozo.
Pues no, en sí es del reino, pero me sorprende que alguien quiera comer sus frutos - Respondió Isabella
¿Son venenosos? - Preguntó, Isabella rió y contestó-Claro que no, pero no son muy dulce.
Ya me di cuenta - Aquel hombre sonrió sacando el fruto de su boca-Soy Farid-Extendio su mano-
Isabella-Correspondió al saludo
Mucho gusto, ahora Isabella necesito de su ayuda-dijo rascando un poco su nuca-Necesito llegar a...-Antes de que pudiera terminar Isabella abrió los ojos de golpe-Lo siento me tengo que ir, hoy regresa mi madre y necesito estar en casa-Isabells arrancó a correr dejando al pobre hombre ahí
Vaya...supongo que el carácter de su madre le ha de asustar...-Dijo Farid
Príncipe Farid, aquí está, la reina Acalia espera por usted en el palacio.
Isabella por poco y no llegaba a recibir a la reina, llegó un poco desarreglada, nada que la reina no haya visto antes
Hola mis princesas,es he conseguido un buen príncipe - Alardio la reina-Obviamente para la más grande de ustedes Amelia-Amelia sonrió y bajo la mirada
¡¿Por qué para Amelia?!-Exclamó Fatma-Hay princesas más preparadas que ella
Es obvio, Amelia es la mayor, por tradición la mayor debe casarse primero y yo no le veo nada de malo a que Amelia sea la primera-Comentó Catalina
¡Ah claro esta! Porque tu eres la tercera que se casará-Dijo Fatma
Estas peleas eran algo diario en el palacio, Isabella suspiró y sonrió un poco, ella no se metía porque sabía que Amelia en cualquier momento iba a callar la de una manera educada
Creo que podrás darte cuenta que no estás preparada, ya que la decisión de madre, es tomada por nuestro padre y nuestro padre es el rey, una princesa preparada no duda de las decisiones de su rey-Comentó Amelia, tomando asiento. Fatma hizo un puchero con la boca-
Bueno, bueno vamos a calmar nos-Dijo la reina.
Ya se, dejemos que el príncipe escoja-Comentó Diya-Así sería lo justo
Isabella se acercó un poco a donde ellas se encontraban-No creo que sea justo, nuestra hermana es la primera princesa, así que ella debería ser la primera en casarse...porque aparte fue una decisión del rey...
Por más que no quiera darle la razón...Isabella la tiene-Dijo la reina agarrando su frente-Fue una decisión de su padre...¿O hay alguien que quiera discutir con él sobre eso?
Nadie se atrevió a decir ni una palabra
Ahora princesas, vayan a ponerse sus mejores galas, el príncipe está noche cenara con nosotros-Dijo la reina mientras se retiraba
Todas las princesas estaban emocionadas, nunca habían visto un príncipe en persona, o algún otro hombre fuera de palacio, solo los sirvientes que atendían el castillo. Isabella subió a sus aposentos y se arregló con lo que tenía a la mano.
Pasaron unas horas y la cena ya se encontraba por servir, las princesas bajaron esperando al príncipe.
Su alteza real el príncipe Farid-Mencionó un lacayo, mientras el príncipe entraba. Hizo una reverencia y se acercó a los reyes
Buenas noches, que el gran Dios siempre les ilumine su camino - Sonrió
Ah príncipe, bienvenido - Dijo el rey-Venga a conocer a mis hermosas princesas.
El príncipe las vio a todas y al final de ella se encontraba Isabella
¡Isabella!-Exclamó con alegría y acercándose a ella-No sabía que eras una princesa...
Isabella sonrió
Lamento mucho haberlo dejado en la entrada del reino-Dijo Isabella avergonzada
Isabella, ven querida-Dijo la reina, Isabella hizo una pequeña reverencia al príncipe y se acercó a la reina. En un tono muy bajo, casi secreteando le le dijo-Ve a tus aposentos, no eres bienvenida aquí.
Isabella no discutió e hizo una reverencia para después salir del salón, ella sabía que su madrastra estaba enojada y no quería hacerla enojar más, si no podría significar que se quedaría con hambre. Isabella sabía que no era la preferida de sus padres y siempre los excusaba por algún mal. Decidió abrir la pequeña puerta de su balcón, ahí vio como en una maceta que tenía había una pequeña serpiente blanca, se acercó a ella.
¿Pero qué te ha pasado?-Preguntó queriendo agarrarla, pero esta trató de morder la-No te preocupes, no te haré daño-Ella entró corriendo y buscó en su alajero, saco una pequeña botella con un líquido dorado, se acercó nuevamente a la serpiente - Esto puede arder un poco - Dejo caer una gota sobre su herida, esta era profunda, y casi al momento hizo reacción, la serpiente se retorcía de dolor y realizaba movimientos muy bruscos, tanto que daño un poco a Isabella
Tranquila, tranquila-Dijo Isabella tratando de contenerla, apenas terminó de pronunciar esas palabras cuando se tambaleo un poco, cayó sobre su codos, y mientras caía dormida al piso, pudo ver como de la serpiente salió un aura oscura.