—¡Minnie!— Jong Dae se apresuró a abrazarlo.— ¡¿Estás bien?!— el muchacho de la sonrisa gatuna puso su mano en su frente.— ¡Oh, no, creo que tienes fiebre!— exageró. —¿Enserio?— Min revisó su propia frente pero estaba a su parecer con la temperatura normal. —Hola, hyung.— Kyung apareció por alguna parte tan derrepente, solía hacer aquello a menudo.— ¿Ya te sientes mejor? —Sí.— él levantó su pulgar, no había asistido a clases en toda la semana pasada por sus exámenes médicos.—Mucho mejor y muchas gracias por enviarme tus apuntes.—le sonrió. —Descuida, eso hacen los amigos.— Mencionó sincero mientras iban a tomar asiento en sus respectivos pupitres.—Por cierto, tal vez, ¿Ya hablaste con el profesor Park? Min lo miró curioso.— No, ¿Sucedió algo? —A decir verdad, sí, en realidad, los tre

