El temple de Eros se había logrado sosegar de forma considerable, el odio inicial había menguado, sin embargo, los celos seguían presentes en su vida, y estos eran una de las peores fuentes de combustión posible. Los celos son cegadores, abrasivos, capaces de corromper nuestras mentes con ideas venenosas, las cuales sin lugar a dudas desencadenan en algo aún peor. Por eso, ciego, guiado por aquel único impulso destructor, luego de ver a Mathew cargando a Danika entre sus fuertes brazos, había optado por salir de la mansión, pasando la noche entera deambulando por la ciudad en busca de algo en lo que enfocar su mente. Lo que logró apagar el creciente odio y la rabia que se arremolinaban en sus venas, fue una pelea callejera, a la cual se lanzó sin miramientos. Eros logró dar varios puñe

