Aisha. Un mes después. Seguíamos entrenando. Ari, Julia, y yo, nos habíamos vuelto muy buenas en combate cuerpo a cuerpo, y súper ágiles. Le hemos dicho a mi papá que hacíamos gimnasia, para hacernos flexibles. Todo nuestros tiempo se ha basado en entrenar y estudiar. En más nada. Todos los días estamos agotadas, que llegamos durmiendo y despertando al día siguiente para la misma rutina. Todo se ha vuelto muy monótono, seco, silencioso. Papá tampoco se la ha pasado mucho en casa. No ha pasado nada peligroso hasta hoy, pero estábamos siendo protegidas tanto por hombres de mi padre tanto por hombres de Danni. Las veinticuatro horas la día de toda la semana estamos siendo vigiladas y cuidadas por estos hombres, a dónde quiera que vayamos ellos van, por nuestra propia seguridad.

