Abril
-Lo siento.- me alejo un poco más.- no quería incomodarte.
-No no lo haces.- sonríe.- al contrario, gracias por la ayuda.
-¿Quieres algo de comer? - pregunto para distraerme mientras le quitó las pocas pegatinas que le quedan.
-Si no es mucha molestia si.- recojo todos los papelitos de el suelo, menos el que se sacó de la boca, y los tiro a la basura.
-No me molesta, pero te advierto que mi menu es reducido.
-¿No sabes cocinar?
-Estoy aprendiendo a hacerlo.- me encojo de hombros.
-Bien, entonces te ayudaré.- se pone de pie.- pero antes ¿podrías prestarme el baño?
-Si claro, es aquella puerta.- la señaló y luego salgo de la habitación.- Te espero abajo.
Bajo las escaleras lamentando no haber podido dormir un poco más, abro la nevera y miro que hay.
-¿Que haremos? - la voz de Chase me sorprende ya que creí que tardaría más en el baño.
-Te parece bien unos panes rellenos.
-Si, ¿en te qué ayudo?
-puedes ir picando esto.- le paso un par de cebollas y tomates previamente lavados.
Por qué ya aprendí por las malas que las verduras y frutas se lavan antes de comer, todavía recuerdo todo lo que dure en el baño ese día, fue suerte que los niños no quisieran comer verduras ese día, por qué si no el desastre hubiera Sido peor.
Me ayuda a picar y a armar los pancitos, hago un poco de café, aunque no supe calcular bien la cantidad y me quedo demasiado amargo, pero se pudo solucionar agregándole bastante leche, justo cuando estábamos terminando escuchamos pequeños pacitos y nos quedamos en silencio hasta que vimos aparecer a los pequeños terremotos.
-Buenos días niños ¿cómo durmieron?
-Ben.- se quedan en silencio mirando fijamente a Chase.
-Lash penatinash.- se alarma. - ya no tan.
-Pol que te lash quitashte.- se enojan.- No podiash.
-Yo no quería, se los juro.- Chase imita su cara de tragedia llevándose una mano al pecho como si le doliera.- Ella me las quito.
Me señala con el dedo y me sorprendo ante su acusación, se las quite por casi se muere por ellas.
-Mmm no te peocupesh Abby.- Dean se acerca y me palmaditas en una de las piernas.
-Te peldonamosh.- Adan termina por su hermanos y luego ambos se giran al mismo tiempo hacia Chase, da un poco de miedo la sincronización con la que lo hacen.- a ti no chasi.
-Es Chase.- me río un poco por la manera en la que pronuncian su nombre.
-Tu eres malo chasi, te dejashte quital lash penatinash.- ignorar por completo la forma correcta de decir el nombre.
-No pueden culparme, su hermana me obligó.
Los pequeños terremotos intercambian miradas entre ellos.
-Tene lashon Adan, Abby tamben nosh obiliga a hashel cosash.
-Tienesh lashon Dean, te peldonamosh chasi.
-Me alegra, ahora ¿quienes quiere pancitos?
-Yoo.- me vuelven a asustar un poco por la manera de sincronizar.
-Bien, el que no esté sentado no come.- hablo con voz firme.
Ambos niños corren a el mesón y se sientan uno a cada lado de Chase, los tres me miran expectantes haciendo que me apresure a servirles, yo me siento frente a ellos, les sirvo un poco de jugo y estamos listos para empezar a comer cuando Chase nos interrumpe.
-¿No van a rezar?
-No, nunca lo hacemos.- vuelvo a dejar el pan en el plato.- Pero si quieres hacerlo adelante.
-No te molesta.
-No, no lo hacemos porque no tenemos esa costumbre, no porque no creamos en Dios.
-De acuerdo.- le hago señas a los niños para que dejen de comer y Chase da unas breves palabras de agradecimiento con las palmas de sus manos apuntando hacia arriba a cada lado de su plato.
Los niños lo miran extrañados y luego empiezan a imitar su postura repitiendo cada palabra que el dice, no tarde mucho en terminar, le doy una sonrisa de labio cerrados y después empezamos a comer.
Chase terminan primero que todos y tiene la amabilidad de ayudar a mis hermanos con su comida, ayuda primero a uno y después a el otro mientras empiezan a contarle una película de superhéroes que vieron recientemente
Cuando terminan se levantan corriendo para ir a buscar unos juguetes que le quieren enseñar a "chasi" el se ofrece a lavar los platos pero tampoco soy tan mala para ponerlo a lavar, ya me ayudó bastante cocinando, así que le digo que yo lo haré, acepta y antes de irse a jugar con los niños me pide una pastilla para el dolor de cabeza, que por suerte tengo y se la doy junto con un vaso de agua.
-Gracias abby.- me devuelve el vaso y me sonríe.- ¿No te molesta que te diga así no?
-No, no me molesta.
-Perfecto.
Sale de la cocina y yo empiezo a lavar los platos, los mojo primero y luego empiezo a colocarles jabón, estoy pasándole la esponja a uno de ellos cuando me doy cuenta, me quedo quieta un momento y pienso, ¿por qué estaba sonriendo? solo me dijo Abby, eso es algo que hacen todos no tiene por qué hacerme sentir diferente que sea el quien lo diga, saco la cabeza y continuo haciendo lo que estaba haciendo.
Cuando terminó me asomo en la sala y le pido el favor a Chase de que me mire a los niños, no tiene problema en aceptar y más bien parece un niño más ayudando a mis hermanos a construir un especie de barco con todos los cojines de los muebles.
Tomo una liga para el cabello que siempre cargo en mi muñeca y me ató el cabello en una cola alta, subo a mi habitación y apago el aire, abro la puerta por completo al igual que las ventanas y cortinas, afuera el clima está fresco gracias a qué ya se acerca el invierno, desde mi ventana puedo ver las casas frente a la mía y saludo a mi vecina de al frente cuando se voltea, ella me devuelve el saludo y sigue arreglando sus matas.
Dejo de mirar afuera y vuelvo a observar el desorden que es mi cuarto recojo las almohadas y cobijas de el piso, cómo las sábanas se encuentran algo sucias decido cambiarlas, aunque me arrepiento a los pocos minutos cuando no logro que ninguna de las dos camas queden sin arrugas, jalo la sabana por todos los lado pero está sigue quedando arruga, al final me rindo y la dejo así, tomo las sucias que quite y pongo encima de el canasto de ropa sucia que también tengo que lavar, lo dejo aún lado de la puerta y ordenó todo lo que no está en su lugar, recojo también todas las toallas sucias y las dejo sobre la canasta, me paro en la puerta para mirar la habitación, me limpio el sudor de la frente con la mano y me alegro de que ahora mi cuarto parezca más decente, aunque las camas aún se vean como si alguien hubiera estado revolcándose en ellas, pero lo importante es que están limpias.
Tomo la cesta de ropa sucia y lo llevo con cuidado hasta el piso de abajo, paso por la entrada de la sala y sonrió cuando escucho las risas de ambos terremotos mientras Chase les cuenta lo que parece ser un chiste.
sigo caminando hacia la lavandería y lo primero que hago al llegar es encender la luz separó las sabanas y toallas de la ropa de los niños y mía, enciendo la lavadora y decido que lo primero que lávare será la ropa, le pongo un poco de jabón y suavizante y le programo el ciclo, le cierro la tapa y recojo un par de camisas ya limpias que se encuentran ahí, apago la luz y me vuelvo a dirigir a mi habitación.
Aunque no lo crean me costó bastante aprender a usar la lavadora, me daba miedo que le hundiera el botón que no fuera y la dañará, las primeras veces que lave no sabía calcular muy bien el jabón y a veces me faltaba y otras veces le colocaba de más, ya en mi cuarto coloco toda la ropa limpia en ganchos y la guardo en mi ropero, tuve que hacerle un pequeño espacio a mis hermanos en el para que pudieran guardar su ropa.
Y sigo en eso toda la tarde, antes solía pasar mis fines de semana en restaurantes, de viaje y de compras mientras que ahora los paso limpiando, lavando y ordenando.
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-¿Ya te vas? - cuando bajo de nuevo a la sala me encuentro con los chicos viendo televisión y todo completamente ordenado.
-Si, justo iba a avisarte, tengo un pequeño perro en casa que debe de estar esperándome.- se termina de colocar sus zapatos y camina hacia los chicos.- bueno niños fue un gusto ser su capitán, tengo que irme pero vendré a visitarlos.
-Shi sheñol.- ambos le hacen un saludo militar.
-Adios pequeños.- les dice riendo mientras los despeina.
-chao.- se despiden con sus manitas.
-Te acompaño hasta la puerta.- camino adelante suyo.
El me sigue y me pasa por un lado cuando abro la puerta, yo me quedo apoyada en esta mientras el se detiene y se gira para mirarme.
-Gracias por dejarme quedar.
-No hay de que.- le resto importancia con la mano.
-De todas maneras gracias.- saca su teléfono y pide un taxi.- te aviso que la hora de entrada el lunes es a las ocho.
-Perfecto, ¿por quién tengo que preguntar?
-Por nadie, solo dices tu nombre y ellos te dirán a dónde tienes que ir.
-Ok, ¿tengo que llevar algún tipo de uniforme?
-No, solo debes ir con vestimenta formal.
-De acuerdo.- si teléfono suena indicando que el taxi ya se encuentra afuera.
-No vemos luego.- se acerca y me besa la mejilla.- No vuelvas a intentar conquistar a uno de los chicos si no estoy yo.
Me grita mientras se aleja, gracias a qué esto es una propiedad privada, el taxista tiene que esperar afuera.
-Lo intentaré.-
Entrecierra sus ojos al no obtener una promesa, y yo cierro la puerta de mi casa riendo mientras pienso que hoy fue un buen día.