Luego de unos horas, la joven se dispuso a salir del hospital reprimiendo las enormes ganas que tenía de echarse a llorar de nuevo. Tuvo que mantener la compostura cuando su hermano Stephen apareció junto a Cris. Por un momento creyó imaginar que vería a Kaleb entrar por la puerta, pero no fue así, y eso hizo que su corazón se apretujara en su pecho, rompiéndose en mil pedazos que sería imposible recoger. Soltó un suspiro cansado, mientras apoyaba la cabeza en la ventanilla del auto. Al otro lado, todo se veía distinto, o bueno, así le parecía a la joven que sentía como si varios nubarrones se habían posado encima de ella, a punto de soltar la carga. No entendía por qué de pronto su vida amorosa resultaba tan complicada, si tan solo tuviera el poder de arreglar las cosas, pero sería muy

