Pero para ello, debía ponerle un punto y final a su pasado, arriesgarse a entregar su corazón aunque le costara demasiado hacerlo. —No podría perdonarme nunca si nuestro hijo creciera sin un padre —la joven se detuvo y ladeó la cabeza. Kaleb acortó la distancia entre los dos y agregó—. Hay algo que nunca te he contado, aquello de lo que prometí hablarte y no encontraba el momento oportuno, ni tenía el valor de hacerlo. —No... —Cuando vivía con mi padre nuestra relación no era muy buena que digamos —ignoró a la chica y continuó relatando—. Discutíamos constantemente por cualquier razón, una de ellas era mi rebeldía en ese tiempo. Crecer sin una figura maternal me afectó muchísimo, hasta el punto de culpar a mi padre de la muerte de mamá. Comencé a comportarme mal en la preparatoria con

