Desayuno Saboteado y el Fantasma del “Terciopelo n***o” La mañana siguiente encontró a Dante Moretti con la energía renovada, a pesar de las nuevas marcas de guerra en su rostro. La noche anterior, el beso interrumpido y la interrupción felina no habían hecho más que avivar el fuego. Él, el hombre de acción, tenía un plan: un desayuno sorpresa. Nada de caídas, nada de gatos. Solo un gesto romántico para Elena. —Luca, necesito tu ayuda —dijo Dante, levantándose con una determinación renovada—. Vamos a preparar un desayuno que va a dejar a Elena sin aliento. Pancakes, café de especialidad, frutas frescas... y cero posibilidades de que algo salga mal. Luca, que ya se había acostumbrado a las locuras de su hermano, lo miró con escepticismo. —Dante, la última vez que intentamos algo románti

