(Bastián) Después de la conversación entre Magdalena y Almendra, pensé que tal vez debería hablar con Amelia. Era cierto que yo sabía que ella sintió una cierta atracción hacia mí, pero eso había sido hacía varios años, cuando ella tenía trece y yo veintitrés, por lo que lo consideré un capricho de niña pequeña y supuse que había quedado atrás luego de hablar con ella y con Gustavo en aquella ocasión. Los días siguientes fueron de calma y tranquilidad, tanto Gustavo como Elena evolucionaba bien, lo cual era un motivo de alegría para todos nosotros, aunque todavía no encontraban pruebas suficientes para inculpar al esposo de Elena, estaba en investigación; de todas formas, él era el único sospechoso. De los otros dos tipos, no se había sabido nada, desaparecieron de la faz de la tierra.

