Celos

1282 Palabras

(Almendra) No puedo negar que me dolía, siempre busqué la aprobación de mis padres, nunca la encontré, y en ese momento, cuando ya no la necesitaba, que no la esperaba, ¿volvía a aparecer? Y porque estaba viejo y enfermo; ni siquiera porque se hubiera arrepentido de corazón. ―Bueno, será mejor que me vaya ―dijo mi hermano al levantarse. ―¿Podré conocer a mi sobrina? Sacó su billetera y de ahí extrajo una fotografía de una pequeña niña. ―Es bonita, no se parece a ti ―bromeé. ―Sí, se parecía a su mamá ―dijo con mucha tristeza, lo interrogué con la mirada―. Tuvieron un accidente, ellas no... ―Lo siento. ―La vida es corta, hermanita, un día estamos y al siguiente no sabemos. No es bueno quedarse con rencor en el corazón. Yo me puse en pie y lo abracé. ―Cuídate de Echauren, herm

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