La boda del señor Armstrong
Era un día cálido, la mansión estaba arreglada hasta el más mínimo detalle, no tenía ni dos días que recién llegaba Victoria a aquella gran ciudad en compañía de sus tres hermosas hijas, Victoria había quedado viuda demasiado joven y sin un heredero varón había perdido toda posibilidad de conservar un techo sobre su cabeza, Victoria tenía 25 años, era una hermosa mujer de piel blanca y un cabello rojo como el fuego, rizado que caía en caireles, en cuanto la vio el señor Armstrong y supo la situación de aquella mujer estuvo decidido a poseerla, Alexander Armstrong tenía en aquellos días 58 años, su mujer había fallecido tras el nacimiento de su último hijo, quedando con dos hijos varones y una pequeña niña, Alexander no había requerido de una mujer para llenar aquel vacío desde el punto de vista del matrimonio, pero Victoria se había vuelto en su deseo más vivido, deseaba que Victoria fuese suya y estaba dispuesto a usar los medios que fuesen necesarios, pero sin darse cuenta, tran pronto como la tento, ella cayó rendida ante aquello que tanto necesitaba, un hogar para sus hijas.
Tan pronto como se pudo, contrajeron matrimonio.
La boda se realizó a las dos semanas de conocerse, en la mansión de Alexander Armstrong
- Mamá, que bonita luce -
dijo Esmeralda su hija mayor con apenas 7 años, la cuál traía un vestido rosa igual que sus dos hermanas menores, Victoria sonrió ante el halago de su linda hija, camino hacia ella y se acercó para terminar de ponerle el tocado en su cabello
-Gracias mi pequeña dulzura, ahora el evento está por comenzar, la Nana estará junto a ti y tus hermanitas, ¿Está bien? -
Esmeralda asintió y rápidamente su Nana dijo
- Señorita Esmeralda, vamos -
ambas salieron de aquella habitación y Victoria entonces suspiro nerviosa, se miro al espejo aquel hermoso vestido con las telas más caras que probó alguna vez en su vida, jamás había vivido en escasez, pero era la primera vez en su vida que se podría decir que lo tendría todo.
Victoria finalmente vio la hora y se dió cuenta que el momento había llegado, camino hacia donde se estaba llevando el evento y cuando llegó a la entrada de aquel gran salón, sus piernas empezaron a temblar, suspiro intentando relajarse y entonces empezó a caminar al altar, por otra parte Alexander cuando miro a Victoria entrar, su mirada se perdió con una gran sonrisa, estaba hermosa, aquel vestido de seda caía por su delicado y suave cuerpo, la vio acercarse al altar, finalmente aquella joven que lo había hechizado en cuerpo sería suya, el padre empezó a hablar y finalmente los dejaron decir sus Votos
- Yo Alexander Armstrong prometo amarte, respetarte, protegerte, eres sangre de mi sangre y huesos de mis huesos; Te doy mi cuerpo para que los dos seamos uno; Te doy mi espíritu hasta que termine nuestra vida mi amada Victoria -
al finalizar inicio ahora Victoria
- Yo... yo Victoria Beckham prometo amarte, respetarte, protegerte, eres sangre de mi sangre y huesos de mis huesos; Te doy mi cuerpo para que los dos seamos uno; Te doy mi espíritu hasta que termine nuestra vida mi amado Alexander-
- Ahora puede besar a la novia -
dijo el padre viendo Fijamente al señor Alexander, este sonrió a la ahora señora Armstrong y le dió un suave beso sobre los labios, al separarse ambos se sonrieron mutuamente e inicio aquel baile en honor a ellos, las hijas de Victoria tan pronto se acabó la ceremonia y terminaron de comer, las llevaron a sus alcobas, cada una tenía la propia
Ámbar que era la menor con apenas 5 años tenía su propia alcoba, con una hermosa cama en tonos dorados y rosas, todo lucía divino, Rubí era la mediana con 6 años su alcoba era dorado con tonos celestes y finalmente Esmeralda la mayor, con siete años, su habitación era dorada con detalles en color blanco, las pequeñas estaban muy emocionadas por sus dormitorios, pero está se terminó en el momento en el que se quedaron solas en aquellas grandes habitaciones.
Mientras tanto en aquella grande mansión lejos de aquel baile y aquellas alcobas, se llevaba una gran discusión entre una anciana y un jovencito de 16 años, aquel joven era de un hermoso semblante, mucho más hermoso que su padre, tenía unos hermosos ojos de color verde y una cabellera del color tan obscuro como la misma noche
- No es justo Carlota, mi padre no debería casarse... ese hombre lo que debería hacer es ser responsable -
aquella anciana se acercó a él y le extendió el brazo y finalmente, el jovencito le aceptó y la siguió
- Joven Ethan sabe que su padre es un hombre después de todo, tarde o temprano se tenía que casar, debería compartir sus momentos de felicidad -
el chico hizo una suave mueca en su rostro y Carlota su Nana le pregunto
- ¿No te gustaría casarte pronto? ¿o prefieres seguir estudiando? Seguro podrías estudiar dónde tu padre tanto a deseado, eres un joven muy inteligente, seguro y te aceptan en esa universidad -
tras esas palabras los ojos del muchacho brillaron de emoción, aquel chico que había heredado todas las fortalezas de su madre y no solo eso sino también aquellos hermosos ojos color verde por fin sentía que su vida tenía cabida después de aquella abrupta decisión que había tomado su padre, el joven agradeció a su Nana y finalmente decidió ir a descansar a su alcoba.
El festejo de la boda se llevó toda la noche, aún al amanecer apenas se empezaban a ir ciertas familias, Victoria se sentía muy cansada pero al mismo tiempo muy feliz, cuando Victoria llegó al comedor, ya se encontraban sus tres niñas ahí y también los niños de Alexander, la sirvienta rápidamente le indico dónde tomaría asiento y al poco tiempo llego el Señor Alexander, entonces fue cuando la mesa se llenó de alimentos y bebidas, Alexander vio fijamente a Victoria y le dijo
- Es hora de que conozcas toda la familia, el es mi heredero, su nombre es Ethan mi primogénito -
- mucho gusto Ethan mi nombre es Victoria -
El jovencito solo le dedicó una sonrisa de lado y el Sr. Armstrong continuo hablando
- Mi segundo hijo, su nombre es Eliot, su herencia es por parte de su abuelo, que aún vive -
aquel niño tenía apenas unos 10 años, el niño solo se dedicó a dar una fina sonrisa y finalmente menciono a su hija
- Ella es mi pequeña Emma tiene 7 años -
la niña sonrió y dijo
- Mucho gusto señora Victoria -
- Mucho gusto pequeña Emma-
- ahora Victoria... presenta a tus niñas -
Victoria asintió y finalmente dijo
- Ella es Esmeralda mi primogénita, tiene siete años, ella es Rubí con seis años y Ámbar con cinco años -
aquellas niñas pelirrojas solo sonrieron, el sr Armstrong las vio y se dió cuenta en el segundo dónde las vio que serían igual de hermosas que su madre.